España 1982: Paolo Rossi, rey de los villanos

Cuadro de honor

-Campeón: Italia
-Subcampeón: Alemania
-Tercero: Polonia
-Cuarto: Francia
-Mejor jugador: Paolo Rossi (Italia)
-Máximo goleador: Paolo Rossi (Italia), con 6 goles


El Mundial de los villanos

El Mundial de España fue el Mundial de los villanos: el amaño entre Austria y Alemania, los arbitrajes antisoviéticos, las patadas de Gentile a Maradona, la salida de Schumacher sobre Battison, el escándalo protagonizado por un jeque kuwaití en Valladolid… Pero también hubo cosas positivas, como el espectáculo que ofrecía Brasil en cada uno de sus partidos, la gran semifinal que brindaron Italia y Francia o la magnífica actuación de Paolo Rossi, que con sus goles se coronó rey del planeta fútbol.

El Mundial creció en cuanto a selecciones se refiere. De 16 participantes se pasó a 24, divididos en seis grupos de cuatro equipos. Los dos primeros pasaban a la segunda fase, compuesta por cuatro grupos de tres, y el campeón resultante en cada uno de ellos se clasificaba para semifinales. Esta ampliación permitió que Honduras, Kuwait o Nueva Zelanda participaran por primera vez, dando un toque más exótico y global al torneo. Eso sí, Holanda, subcampeona en las dos últimas ediciones, no logró la clasificación.

La mascota del Mundial fue Naranjito (foto de la izquierda), una naranja vestida con los colores de España, mientras que Adidas repitió el modelo Tango de 1978, aunque con una variación: se combinó el cuero con el poliuretano.

Hasta 17 estadios acogerían partidos de la Copa del Mundo: Vicente Calderón (Madrid), Sarriá (Barcelona), Sánchez Pizjuán (Sevilla), La Rosaleda (Málaga), Balaídos (Vigo), Riazor (La Coruña), Benito Villamarín (Sevilla), El Molinón (Gijón), Carlos Tartiere (Oviedo), José Rico Rérez (Alicante), Nuevo Estadio (Elche), San Mamés (Bilbao), Nuevo José Zorrilla (Valladolid), Luis Casanova (Valencia), La Romareda (Zaragoza), Camp Nou (Barcelona) y Santiago Bernabéu (Madrid), donde tendría lugar la final (foto de arriba a la derecha).

La anécdota tuvo lugar en el sorteo del campeonato. El evento se celebró en el Palacio de Exposiciones y Congresos y fue emitido por Eurovisión a más de 500 millones de personas. En los bombos de la Lotería se introdujeron unos baloncitos con el nombre de cada país en su interior y en cuanto empezó a girar el bombo, se abrieron las bolas y llegó el caos.


Pésimo papel del anfitrión

España no tenía un grupo muy complicado: Yugoslavia, Honduras e Irlanda del Norte. Un hecho para el optimismo, mucho más si se tenía en cuenta el papel que habían desempeñado las selecciones anfitrionas en las tres últimas ediciones: Inglaterra, Alemania y Argentina se habían proclamado campeonas en su propio país.

Pero todo ese optimismo desapareció de un plumazo. La selección de Santamaría se vio incapaz de superar a Honduras, que se adelantó en el marcador y sólo cedió mediante un penalti transformado por López Ufarte. Ya no había margen de error y el siguiente rival iba a ser Yugoslavia.

Gudelj adelantó a su selección y España necesitó la ayuda del árbitro para empatar. El danés Sorensen señaló un penalti a favor de los anfitriones. La falta era clara, pero el problema radicaba en que fue claramente fuera del área. López Ufarte lanzó la pena máxima, falló y el colegiado mandó repetir. En esta segunda ocasión Juanito no erró desde los once metros (foto de arriba a la izquierda). Ya en la segunda parte, Saura alimentaba el sueño español con el gol del triunfo.

El ridículo se completaría en el tercer encuentro. España, que de haber ganado hubiera logrado la primera plaza, se enfrentaba a Irlanda del Norte, un rival bastante inferior y cuyos jugadores se pasaban el día bebiendo cervezas. Pero los hombres de Santamaría nunca estuvieron a la altura y cayeron derrotados por 0-1. España se clasificó como segunda de grupo y en su camino se las vería con Inglaterra y Alemania. Una misión prácticamente imposible que terminaría siendo totalmente imposible.


Primera fase

El grupo A fue el grupo de los empates. Los primeros cuatro partidos acabaron en tablas, por lo que los cuatro equipos llegaron con opciones a la última jornada. Polonia, en el último Mundial de Lato, goleó 5-1 a Perú y fue primera, mientras que Italia cosechó un nuevo empate y se clasificó al tener en su haber un gol más que Camerún.

El grupo B se hizo famoso por el tongo que protagonizaron Alemania y Austria (foto de la derecha). Argelia llegaba con opciones a la última jornada, pero una victoria por la mínima de los germanos les dejaba fuera si no goleaban a Chile. Hrubesch adelantó a Alemania a los diez minutos y a partir de ahí uno y otro equipo se dedicaron a especular con el resultado. La prueba de ello es que no hubo ni un tiro a puerta más en todo el encuentro. El público les gritó el famoso ‘que se besen, que se besen’, el seleccionador argelino pidió la descalificación de los dos equipos y el seleccionador francés solicitó el Nobel de la Paz para ambas selecciones, que se clasificaron a la segunda fase por la puerta de atrás.

En el grupo C había mucha expectación por la presencia de Maradona, fichado con 21 años por el Barça ese mismo verano. Pero las cosas no salieron como él quiso. Bélgica derrotó a la albiceleste y el Pelusa ni quiso estrechar la mano con los belgas ni aceptó cambiarse la camiseta con Gerets. Posteriormente, Argentina se impondría a Hungría, que en la primera jornada logró la mayor goleada de la historia de la Copa del Mundo con un contundente 10-1, y a El Salvador, que contaba en sus filas con el talento de Mágico González (foto de arriba a la izquierda). Maradona terminaría esta primera fase con dos goles.

En el grupo D se produjo uno de los mayores escándalos del torneo. Todo iba tan tranquilo en el Francia-Kuwait, con 3-1 en el electrónico, cuando los galos lograron el cuarto con toda la defensa rival inmóvil. Los jugadores asiáticos reclamaban que el árbitro había hecho sonar su silbato y el jeque Fahad bajó al terreno de juego a pedirle explicaciones al colegiado (foto de arriba a la derecha), que finalmente no concedió el gol. Ante esta postura, los galos abandonaron el campo. Hidalgo les convenció para regresar y terminaron ganando 4-1. La otra actuación lamentable fue la de los hooligans ingleses, que celebraron con graves incidentes los tres triunfos de su selección.

En el grupo F brilló por encima de todo el juego de Brasil, guiada por un sensacional Zico, el Pelé blanco. Sus dos defectos radicaban en la portería y en la punta de ataque, donde tenían un delantero centro bastante fallón. Eso casi les cuesta caro frente a la URSS. Se salvó gracias a que el colegiado dejó de pitar un penalti a favor de los soviéticos y a una gran cabalgada de veinte metros de Sócrates que acabó con el esférico en la escuadra de Dasaev. La canarinha también tuvo un comienzo de partido complicado frente a Escocia, que se adelantó en el marcador, pero acabó goleando por 4-1. En el último partido se paseó ante Nueva Zelanda y Zico se lució con un golazo de chilena (foto de arriba a la izquierda). Este grupo también estuvo marcado por las sospechosas decisiones arbitrales en contra de la URSS, que acabó segunda.


Segunda fase

En el grupo 1 se enfrentaron dos países vecinos. Polonia había ganado 3-0 a Bélgica con tres goles de Boniek (foto de la derecha), que confirmó los destellos de calidad que había dejado cuatro años antes, mientras que la URSS sólo pudo vencer por la mínima. Por tanto, en el último y decisivo encuentro del grupo, el empate a cero clasificó a los polacos, que tendrían que jugar las semifinales sin Boniek por acumulación de tarjetas.

En el grupo 2, Inglaterra y Alemania empataron a cero en el primer partido. Después, los germanos ganaron por 2-1 a España, por lo que los ingleses necesitaban ganar a los anfitriones por más de dos goles y al final no pasaron del empate. Incluso el seleccionador inglés recurrió a Keegan (foto de la izquierda), que se encontraba lesionado, en el tramo final, pero ni con su gran estrella en el campo lograron hacer un solo gol.

El grupo 3 fue el más duro de todos: Brasil, Italia y Argentina. El primer partido de todos se hizo famoso por el marcaje de Gentile a Maradona (foto de la derecha) y la permisividad del colegiado, ya que el italiano realizó veinte faltas sobre el Pelusa sin recibir amonestación alguna. Los transalpinos ganaron por 2-1. En el segundo encuentro Brasil ganó por 3-1 a la albiceleste y dejó la imagen de Maradona abandonando el campo totalmente derrotado tras haber sido expulsado por una dura entrada sobre Batista. Por tanto, brasileños e italianos se jugaron el pase a semifinales en la última jornada. El choque fue espectacular y tuvo un nombre propio: Paolo Rossi. El italiano estuvo a punto de no jugar el torneo porque había sido sancionado por tres años tras descubrirse que había recibido sobornos para amañar partidos. La sanción se le rebajó, fichó por la Juventus y regresó a la selección. No llevaba ni un solo gol en todo el torneo… hasta el partido contra Brasil. Y es que Italia ganó por 3-2 con un hat-trick del Bambino. El goleador había despertado, algo que resultaría decisivo en el devenir del campeonato.

En el grupo 4, Francia no dejó escapar su gran oportunidad. Era bastante superior a Austria e Irlanda del Norte y en sus filas contaba con uno de los jugadores del momento, Platíni (foto de la izquierda), que se encontraba en una magnífica forma y dirigía magistralmente a sus compañeros desde el centro del campo. Los galos ganaron 1-0 a los austriacos y 4-1 a los irlandeses. Casi sin esfuerzo se habían convertido en favoritos.


Semifinales

Rossi (derecha) había llevado a Italia hasta las semifinales y también la llevó hasta la final. Suyos fueron los dos goles en la victoria por 2-0 contra Polonia, que notó excesivamente sus bajas. El encuentro no resultó ser muy vistoso y los transalpinos ganaron gracias al acierto de su goleador y al gran trabajo de su defensa, donde destacaron Scirea y Cabrini.

La semifinal entre Alemania y Francia resultó ser uno de los partidos más espectaculares de la historia de la Copa del Mundo. Los alemanes llegaban diezmados por un virus estomacal, pero su fe les dio la oportunidad de obrar el milagro. Los noventa minutos acabaron con empate a uno, por lo que se llegó a la prórroga y una vez ahí, Trésor y Giresse ponían el 3-1 en el electrónico. El choque parecía sentenciado, pero Rummenigge acortó distancias y Fischer puso las tablas cuando los galos celebraban su clasificación. Iba a ser el primer encuentro de un Mundial que se iba a decidir en la tanda de penaltis y Alemania ganó gracias a dos paradas de Schumacher, que antes había protagonizado una de las jugadas más violentas del campeonato (foto de arriba a la izquierda): el guardameta salió brutalmente en busca de la pelota y se llevó por delante a Battiston, que salió del campo con conmoción cerebral y dos dientes menos.


Final

La final comenzó de forma espectacular con un penalti a favor de Italia, pero Cabrini erró en el lanzamiento y el marcador no se movería en toda la primera parte. En Alemania apenas apareció Rummenigge (derecha), afectado por una gripe, mientras que Rossi ya dejó algunos destellos durante el primer periodo. Esos destellos se convirtieron en un disparo mortal cuando al cuarto de hora de la reanudación puso el 1-0 en el marcador.



A partir de ese momento, Italia se cerró atrás esperando una contra para sentenciar el choque. Y ésta llegó a falta de veinte minutos, cuando Tardelli definió una gran jugada de equipo. Diez minutos más tarde Altobelli ponía el 3-0 y de nada sirvió el gol de Breitner. Sandro Pertini, el presidente de la República, botaba como un tifosi más ante la mirada del rey Juan Carlos, mientras que Dino Zoff (foto de arriba a la izquierda), a sus 40 años, levantaba la Copa del Mundo.

Argentina 1978: Kempes hace olvidar a Maradona, Cruyff y Beckenbauer

Cuadro de honor

-Campeón: Argentina
-Subcampeón: Holanda
-Tercero: Brasil
-Cuarto: Italia
-Mejor jugador: Mario Kempes (Argentina)
-Máximo goleador: Mario Kempes (Argentina), con seis goles


Régimen militar

La FIFA hizo la vista gorda a los miles de casos de violación de los derechos humanos cometidos por el régimen militar del autoproclamado Proceso de Reorganización Nacional y mantuvo a Argentina como el país organizador del Mundial de 1974. Hubo varios actos de protesta, como el que llevaron a cabo los jugadores de Holanda, que se negaron a saludar a los jefes de la dictadura a la hora de recibir las medallas de subcampeón.

Gauchito fue la mascota del Mundial, un niño con sombrero de gaucho y vestido con la albiceleste. Por su parte, el balón de Adidas del torneo pasó a llamarse Tango y la tragedia estuvo presente en el centro de prensa. A pesar de la seguridad militar, una bomba fue detectada en este lugar pocos minutos antes del comienzo de la ceremonia inaugural. Un policía falleció al intentar su traslado para desactivarla.

Cinco ciudades se encargaron de organizar la Copa del Mundo: Mar del Plata, Mendoza, Rosario, Córdoba y Buenos Aires, que aportaba el Estadio José Amalfitani y el Monumental (foto de la derecha), escenario de la final. Siempre será recordado por la lluvia de papelitos arrojados desde las gradas. El formato del torneo no sufrió ningún cambio respecto al de Alemania’74.


Grandes ausencias

Las ausencias estuvieron protagonizadas por varios jugadores. Menotti dejó fuera al joven Maradona, Cruyff renunció, a Beckenbauer ya no le veían como un jugador determinante y Keegan no logró clasificar a Inglaterra. En cambio, fue el primer Mundial de Zico, Platini, Rummenigge y Rossi. También estuvo presente Kempes, único foráneo de los anfitriones.


Primera fase

Argentina se presentaba como la gran favorita en el grupo A, pero tuvieron que ceder la primea posición en el último partido frente a Italia, que sorprendió a propios y extraños con su solvencia en esta primera fase. Polonia se aprovechó del empate entre Alemania y Túnez para lograr la primera posición del grupo B por delante de los germanos. Perú dominó en el grupo D, donde Holanda logró clasificarse gracias a la diferencia de goles. La Naranja Mecánica tenía el reto de sobrevivir a la ausencia de Cruyff y Rensenbrik (foto de arriba a la izquierda) tomó las riendas de su equipo.

España estaba encuadrada en el grupo C junto a Brasil, Austria y Suecia. Esta liguilla comenzó con polémica, ya que el galés Thomas pitó el final del partido entre Brasil y Suecia cuando Zico cabeceaba un córner dando el triunfo para su equipo. En esa primera jornada Austria ganó a España, que se jugaría la clasificación frente a la canarinha. Y estuvo a punto de dar la sorpresa, pero Cardeñosa erró cuando todo el país celebraba un gol cantado. La victoria contra Suecia no sirvió de nada y Austria y Brasil se hicieron con las dos primeras posiciones del grupo.




Segunda fase

Holanda comenzó la segunda fase goleando a Austria en un partido en el que Rensenbrik lograría el gol número mil en la historia de la Copa del Mundo. Esta goleada facilitó el camino de la Naranja Mecánica tras el empate entre Italia y Alemania, pero el empate cosechado ante los germanos y el triunfo de la selección transalpina sobre Austria hizo que italianos y holandeses se disputaran un puesto en la final. Brandts (foto de la derecha) hizo el primero en propia puerta, pero enmendó ese error con el gol del empate gracias a un derechazo que superó a Zoff. A falta de un cuarto de hora, Haam completó la remontada.

Kempes no había marcado ni un solo gol en la primera fase, por lo que Menotti (foto de la izquierda) le pidió que se afeitara el bigote y el cambio hizo su efecto, ya que acabaría marcando más goles que nadie en el torneo. Esa fue una de las claves por las que Argentina logró acceder a la final. La otra radica en un posible tongo. Hubo un cambio de horario en los dos últimos partidos, por lo que la albiceleste ya conocía el resultado de Brasil cuando comenzó su encuentro ante Perú. Necesitaban ganar por una diferencia mayor de cuatro goles y terminaron venciendo por 6-0. La canarinha lograría el tercer puesto frente a Italia.


Final

La final estuvo a punto de no disputarse por una chorrada. Van de Kerkhof se disponía a jugar con una escayola en la mano derecha. Passarella (foto de la derecha), el capitán argentino, se lo indicó al árbitro porque estaba prohibido por la FIFA. Mientras, Neeskens amenazaba con retirar a los suyos si no le dejaban jugar. La solución, tras diez minutos, consistió en que el holandés se pusiese un vendaje duro de color carne. Finalmente el partido comenzó y dio paso a una primera parte decepcionante en la que Kempes puso por delante a la albiceleste.



Tras la reanudación la cosa cambió y Naninnga enmudeció el Monumental con el gol del empate a falta de ocho minutos para el final. Ya en la prórroga, el Matador Kempes (foto de la izquierda) entró a trompicones en el área holandesa y logró un gol que desató la locura en el estadio: “Luque me entregó la pelota y como pude entré en el área. El portero salió ante mi avance y comencé a caer. En el último esfuerzo alcancé a tocarla y fue gol. Nunca en mi vida escuché un estruendo como ése. El césped temblaba”. A falta de cinco minutos para el final, Bertoni ponía el 3-1 definitivo y dio paso a la celebración de todo un país que se encontraba atemorizado por sus dirigentes.

Alemania 1974: Beckenbauer conquista el nuevo trofeo ante Cruyff

Cuadro de honor

-Campeón: Alemania
-Subcampeón: Holanda
-Tercero: Polonia
-Cuarto: Brasil
-Mejor jugador: Johan Cruyff (Holanda)
-Máximo goleador: Grzegorz Lato (Polonia), con 7 goles


Nuevo trofeo

Brasil se había adjudicado en propiedad el antiguo trofeo al ganar su tercer Mundial, por lo que en esta edición se estrenaba una nueva copa. Se convocó un concurso al que se presentaron 53 proyectos, resultando ganador el italiano Silvio Gazzaniga, de la firma Bertoni. La nueva estatuilla mide 36 centímetros, pesa 4,970 kilos y es de oro de 18 quilates con incrustaciones de malaquita.

Este Mundial fue el primero en utilizar dos mascotas en vez de una: Tip y Tap. Eran dos niños, uno rubio y alto; el otro moreno y más bajo. Por otra parte, las medidas de seguridad se incrementaron considerablemente tras los atentados acontecidos dos años antes en los Juegos Olímpicos celebrados en Munich. Todos los deportistas y personal relacionado con el campeonato estuvieron altamente protegidos.

Hasta nueve ciudades de la RFA se hicieron cargo de la organización del torneo: Gelsenkirchen, Hannover, Dortmund, Francfort, Hamburgo, Düseeldorf, Stuttgart, Berlín y Munich, que acogería la final en el Estadio Olímpico (foto de arriba a la izquierda), inaugurado dos años antes con motivo de los Juegos Olímpicos.


Las ausencias

España se quedó fuera del Mundial por segunda ocasión consecutiva tras caer frente a Yugoslavia en el partido de desempate. Inglaterra fue otra de las grandes ausentes al ser eliminada por la Polonia de Lato. Perú, la revelación cuatro años antes, tampoco tendría hueco. Chile, su verdugo, tuvo que jugar una eliminatoria más frente a la URSS, pero estos últimos no quisieron acudir a Santiago por su oposición a la dictadura de Pinochet y los chilenos lograron su billete.

El formato de la competición sufrió alguna modificación. En vez de cuartos de final y semifinales hubo dos liguillas de cuatro equipos. Los dos primeros jugarían la gran final y los dos segundos se disputarían el tercer y cuarto puesto.


Primera fase

El destino quiso que la RFA (considerada como la representante de Alemania en la actualidad por los logros que consiguió) y la RDA se enfrentaran en la misma liguilla. Ambas estaban clasificadas ya para la segunda fase tras ganar los dos primeros encuentros, por lo que la victoria de la RDA con un solitario gol de Sparwasser (foto de la derecha) se consideró un triunfo moral de un bloque sobre otro. El partido se disputó en Hamburgo con los helicópteros sobrevolando el estadio y francotiradores en las terrazas.

Brasil tuvo que sufrir más de la cuenta para clasificarse. Empató a cuatro puntos con Yugoslavia y Escocia, siendo los balcánicos primeros y los cariocas segundos. En este grupo se encontraba Zaire, que puso el toque exótico al Mundial. Lo más curioso radica en que alguno de sus hombres evidenció no conocer el reglamento. Frente a Brasil, cuando el árbitro autorizó con el silbato el saque de un libre directo a favor de la canarinha, un jugador de Zaire salió de la barrera y despejó el balón de un pelotazo antes de que su rival lo hubiese puesto en juego.

Las dos selecciones que más impactaron en la primera fase fueron Holanda y Polonia. La Naranja Mecánica, con su fútbol total, en el que ningún jugador tenía una posición definida y estable, no tuvo gran oposición en su grupo y acabó primera por delante de Suecia. Polonia, por su parte, desconcertaba a sus rivales con un juego que tenía más de samba que de férrea disciplina del este. Contaba con grandes jugadores, como Lato (foto de arriba a la izquierda), a la postre máximo goleador del torneo, Gadocha, Deyna o Zmuda y superó a todos sus rivales a pesar de tener enfrente a Argentina e Italia, que tuvo que hacer las maletas. La última selección en este grupo fue Haití, que en sus filas contaba con Ernest Joseph, primer dopado en la historia de la Copa del Mundo. Cuando se confirmó su positivo fue inmediatamente expulsado del torneo.


Segunda fase

Johan Cruyff era el gran referente de Holanda, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Todo un líder que acabaría siendo elegido mejor jugador del torneo. Contra Argentina abrió el marcador y, tras los goles de Krol (derecha) y Rep, cerró el encuentro con el 4-0 definitivo. La Naranja Mecánica ganó posteriormente a la RDA y se jugó la clasificación a la final frente a Brasil, que también acumulaba dos triunfos.

Fue un choque de estilos: el jogo bonito frente al fútbol total. Al final los brasileños acabaron desquiciados, perdiendo su primer partido frente a una selección europea desde 1966. Neeskens (foto de la izquierda) y Krol fueron los autores de los dos goles holandeses.

Algo parecido ocurrió en el otro grupo. Polonia y Alemania se disputaron un sitio en la final en el último encuentro. Bajo un gran aguacero el público presenció un gran partido. Hoeness (derecha) falló un penalti al comienzo de la segunda parte, pero Müller arregló el fallo de su compañero con el gol del triunfo en el minuto 76. Los polacos lograrían tres días más tarde el tercer puesto frente a Brasil.


Final

La final comenzó de forma vibrante. Cruyff (izquierda) se adentró en el área y fue derribado por Hoeness a los 50 segundos de juego. El penalti fue bastante claro y fue transformado por Neeskens. Pero a mediados del primer tiempo el árbitro volvió a ser protagonista al acertar en la señalización de una nueva pena máxima, en este caso a favor de Alemania. Breitner ponía las tablas en el marcador.



La primera parte esta a punto de llegar a su fin, cuando Müller controló dentro del área, se giró y enganchó un derechazo fuera del alcance de Jongbloed. Como ocurrió ante Polonia, el Torpedo se erigió en el héroe germano, dado que el marcador ya no se movería durante toda la segunda parte. Franz Beckenbauer (foto de arriba a la derecha), el auténtico líder y capitán de Alemania, por fin podía levantar la Copa del Mundo.

México 1970: Pelé reina en el Mundial de las revanchas

Cuadro de honor

-Campeón: Brasil
-Subcampeón: Italia
-Tercero: Alemania
-Cuarto: Uruguay
-Mejor jugador: Pelé (Brasil)
-Máximo goleador: Müller (Alemani), con 10 goles


Cuentas pendientes

La anterior edición de la Copa del Mundo había dejado varias cuentas pendientes. Los alemanes querían la revancha tras caer hace cuatro años en la final con un gol dudoso y se salieron con la suya al eliminar a Inglaterra en cuartos. Italia quería volver a lo más alto tras ser humillada por Corea del Norte y consiguió llegar hasta la final, donde Brasil y principalmente Pelé fueron los que realmente lograron resarcirse. Muchos dudaban de la participación del astro, pero él y la canarinha se encargaron de cerrar muchas bocas y abrir otras con un juego espectacular.

Juanito fue la imagen del Mundial. Era un niño con aspecto sencillo que portaba el sombrero típico del país e iba vestido con los colores de la selección anfitriona. El balón, de la marca Adidas, se llamó Telstar y fue el ejemplo del esférico moderno a base de 32 hexágonos y pentágonos negros y blancos. Fue el primer torneo en retransmitirse por televisión en color vía satélite, aunque la mayoría de la gente sólo poseía aparatos en blanco y negro. Para cada partido se utilizaron seis cámaras y las imágenes se distribuyeron a través del sistema Intelsat.

Cinco fueron las ciudades encargadas de organizar el campeonato: Toluca, Puebla, Guadalajara, León y México D. F., que acogería la final en el Estadio Azteca (foto de la derecha), con capacidad para 114.000 espectadores. Cabe destacar que León se encuentra a 1.800 metros de altura, por lo que varias selecciones tenían como objetivo la aclimatación a esa altitud. Bulgaria, por ejemplo, utilizó técnicas contra la hipoxia.


La guerra del fútbol

El Salvador y Honduras se disputaron un puesto para la fase final del Mundial. La eliminatoria desencadenó una guerra que duró cuatro días y se cobró más de 6.000 muertos y 20.000 heridos. Se clasificó El Salvador, pero el conflicto no terminaría hasta 1992, cuando el Tribunal Internacional de La Haya dictó sentencia.

Por su parte, España, Francia, Portugal y Argentina no lograron su billete y fueron las grandes ausentes. En cuanto a los colegiados, las actuaciones arbitrales de 1966 obligaron a tomar medidas. Los árbitros superaron pruebas físicas y vieron hasta cincuenta proyecciones sobre jugadas para unificar criterios. También se luchó contra posibles sobornos interviniendo sus teléfonos. Además, fue el primer Mundial en el que se emplearon tarjetas amarillas y rojas para acabar con el juego duro y el primero en el que se permitieron las sustituciones.


Primera fase

México logró la clasificación como primera de grupo en el último partido y gracias a un gol de penalti de Peña. La URSS le acompañó en el segundo puesto. En el grupo 2 Italia alcanzó los cuartos con un solitario gol y sin recibir ninguno en contra. Uruguay también se clasificó gracias a la diferencia de goles, que le sirvió para desempatar con los suecos.

Brasil encandiló a todos desde el primer momento con un equipo de ensueño: Gérson, Tostâo, Pelé, Jairzinho y Rivelino (foto de la izquierda). De hecho, Inglaterra perdió su único partido de esta fase frente a la canarinha. Alemania también presentó su candidatura con tres victorias. Beckenbauer y el Torpedo Müller, autor de siete de sus diez goles en el torneo en esta primera fase, eran las principales estrellas de los germanos, aunque la anécdota de cada entrenamiento la protagonizaba Schnellinger, que tras cada sesión de trabajo volvía al hotel corriendo detrás del autobús que llevaba al resto de sus compañeros. Por último, la revelación del torneo fue Perú, que, entrenada por Didí, se clasificó con un gran Cubillas, una de las sensaciones por su velocidad y su precisión en las faltas.


Cuartos de final

Uruguay logró el pase a semifinales ante la URSS con un gol de Espárrago a falta de tres minutos para la conclusión de la prórroga. Brasil goleó a Perú con goles de Rivelino (foto de la derecha), Tostâo (2) y Jairzinho, mientras que Italia acabó con su sequía goleadora y se impuso a México por 4-1

Por su parte, el partido entre Alemania e Inglaterra fue calentado por Alf Ramsey: “Ni yo ni nadie debe dudar de nuestra victoria. Alemania nunca nos ganó ni en el fútbol ni en la guerra”. Como en la final de hace cuatro años, el partido llegó a los noventa minutos con empate a dos, pero en esta ocasión serían los germanos los que lograrían la victoria en la prórroga gracias a un gol de Müller (foto de arriba a la izquierda).


Semifinales

Alemania e Italia protagonizaron un partido espectacular. Schnellinger logró el empate en el último minuto, lo que dio paso a una de las mejores prórrogas que se recuerdan. Con Beckenbauer jugando con el brazo en cabestrillo, Müller puso por delante a los germanos, aunque Burgnich y Riva le dieron la vuelta al marcador. De nuevo Müller empataba el choque, pero la alegría alemana no duró mucho: un minuto después, Gianni Rivera (foto de arriba a la derecha) lograba el 4-3 definitivo.



En la otra semifinal Brasil no dio opciones a Uruguay, que a pesar de adelantarse en el marcador por medio de Cubilla, vio como Clodoaldo, Jairzinho (foto de la izquierda) y Rivelino le mandaban a disputar el tercer y cuarto puesto, que unos días más tarde se llevaría Alemania. Pero la obra de arte del choque fue el no gol de Pelé, que sin tocar el balón logró zafarse del portero. El hecho de que después cruzara en exceso la pelota fue lo de menos.




Final

Brasil hizo historia al proclamarse por tercera vez en su historia campeona del mundo, quedándose el trofeo en propiedad. Además, a esta selección se le recuerda como la que mejor fútbol ha hecho en una fase final, pero es que también fue campeona sin perder un solo partido y goleando en la mayoría de ellos, incluida la final, en donde una Italia venida a más no tuvo nada que hacer. Pelé (foto de la derecha), que sería designado mejor jugador del torneo, abrió el marcador, pero Boninsegna logró el empate al filo del descanso.



Lo mejor estaba por llegar. Gérson, con un gran zurdazo, ponía el 2-1 en el electrónico. Cinco minutos después, Jairzinho, que marcó en todos los partidos de su selección, aumentó la diferencia y, a tres minutos de final, Carlos Alberto firmó el definitivo 4-1 tras una gran pase de Pelé. De esta forma, Zagallo (foto de la izquierda) se convirtió en el primero en ganar la Copa del Mundo como jugador (1958 y 1962) y como seleccionador.

Inglaterra 1966: El gol fantasma más famoso de la historia

Cuadro de honor

-Campeón: Inglaterra
-Subcampeón: Alemania
-Tercero: Portugal
-Cuarto: URSS
-Mejor jugador: Eusebio (Portugal)
-Máximo goleador: Eusebio (Portugal), con 9 goles


La cuna del fútbol

El fútbol regresó en 1966 al país que le vio nacer. Inglaterra, en plena efervescencia de la música pop, se volcó en la organización de un Mundial con grandes muestras de modernidad: el primero retransmitido por televisión vía satélite, con recogepelotas y mascota. Ésta se llamaba Willie, un león con la Union Jack en el pecho, tal y como se puede ver en el póster situado junto al cuadro de honor.

La anécdota del torneo la protagonizó un perro llamado Pickles (foto de la izquierda), que encontró la Copa Jules Rimet, desaparecida unos días antes, en el jardín de su dueño. El hecho dejó en entredicho a Scotland Yard, que encontró sospechosos, pero no logró capturar al ladrón. La recompensa para el animal fue comida canina de por vida.

Hasta siete ciudades acogerían la octava edición de la Copa del Mundo: Sheffield, Middlesbrough, Sunderland, Birmingham, Liverpool, Manchester y Londres con los estadios de White City y Wembley (foto de la derecha). Este último, por aquel entonces con una capacidad para 100.000 espectadores, acogería la final.


Europa y Suramérica

Corea del Norte fue el único representante no europeo y americano. En Europa la fase de clasificación fue muy dura para selecciones como España, Italia o Francia, mientras que los belgas solicitaron un control antidoping al once de Bulgaria, una petición que fue denegada. Argentina y Uruguay se clasificaron sin problemas en la zona suramericana, mientras que Inglaterra esperaba a las órdenes de Alf Ramsey (foto de arriba a la izquierda) en Stalag Lillieshall, nombre que sonaba a campo de concentración: “Os espera un período de trabajo sin pausas y sin escapadas al exterior. Quien no lo aguante que lo diga y se retire a tiempo”.


Primera fase

Inglaterra fue la gran dominadora en el grupo 1 a pesar de comenzar con un empate a cero ante Uruguay. Sus dos siguientes encuentros los ganó con claridad ante México y Francia, ambos por 2-0. Los charrúas se clasificaron como segundos tras imponerse a Francia por 2-1. Los galos sólo lograron un empate.

España estaba encuadrada en el grupo 2 junto a Argentina, Suiza y Alemania. No era un grupo fácil, pero su condición de campeona de Europa le otorgaba el papel de favorita para la victoria final. La primera decisión polémica fue dejar a Pereda, clave en la clasificación, en casa. La segunda fue la no alineación de algunos jugadores determinantes en la Eurocopa en los dos primeros partidos. Fueron los casos de Amancio, Lapetra (primera foto de arriba a la derecha) o Marcelino (segunda foto). El resultado fue que los españoles decepcionaron en los dos primeros choques y jugaron su mejor encuentro frente a los germanos en el tercer encuentro tras varios cambios en la alineación. Pero Alemania era mucha Alemania y España tuvo que hacer las maletas tras perder por 2-1. Argeninta fue segunda en este grupo.

Brasil, campeón en las dos últimas ediciones, no logró la clasificación en el grupo de la muerte. Pelé cayó lesionado en el primer encuentro tras una entrada del búlgaro Jetchev, que tenía órdenes explícitas, y Morais le imitó en el último choque, con victoria contundente de Portugal, que logró la primera plaza con tres victorias. Hungría fue segunda y en Brasil no se tomaron muy bien la eliminación: hubo ataques de nervios y algún suicidio. Vicent Feola, su seleccionador, no quiso volver inmediatamente a su país: “Si vuelvo ahora temo que me maten”.

Corea del Norte y la URSS fueron los grandes protagonistas del grupo 4. Estos últimos ocuparon la primera plaza con tres victorias, mientras que los asiáticos humillaron a Italia con un gol de Park Doo-ik que les mandó de vuelta a casa. De nada sirvió el bulo de que los coreanos cambiaban a sus jugadores en el descanso: los tifosi esperaron a sus jugadores en el aeropuerto con tomates, mientras que los periódicos no dejaban dudas: “Vergüenza nacional”.


Cuartos de final

Los cuartos de final estuvieron protagonizados por Eusebio (foto de la izquierda) y los errores arbitrales. Vayamos por partes: Portugal perdía por 0-3 frente a Corea del Norte, que tuvo que anular los billetes de vuelta que tenía reservados tras la primera fase. Entonces apareció Eusebio para remontar él solito el encuentro con cuatro goles. La Pantera terminaría siendo el máximo goleador y el mejor jugador del torneo. Por su parte, la URSS se impuso por 2-1 a Hungría.

Inglaterra tenía enfrente a Argentina, pero el gran protagonista del choque fue un señor alemán vestido de negro: Kreitlein. La eliminación de la albiceleste siempre estará salpicada por la polémica expulsión de Rattin. El capitán protestó al árbitro germano y éste le dijo que se fuera del campo. Había una barrera idiomática entre ellos: Rattin solicitaba un traductor y, mientras tanto, permaneció diez minutos sobre el terreno de juego. Kreitlein argumentó que le había expulsado porque le miró mal. Entre tanto desconcierto, Hurst certificó el pase de los anfitriones a semifinales mientras que el capitán argentino estrujaba el banderín del córner camino del vestuario.

El la última eliminatoria Alemania venció por 4-0 a Uruguay, pero el partido fue mucho más disputado de lo que refleja el marcador y de nuevo un árbitro fue el protagonista. Con 0-0 en el electrónico, Rocha remató de forma magistral un córner y cuando las gradas cantaban el gol, el alemán Schnellinger despejó con la mano en la misma línea (foto de arriba a la izquierda). Todo el mundo vio la acción, excepto el colegiado Finney, que ni se inmutó y expulsaría posteriormente a dos jugadores argentinos. Esa acción pudo cambiar el rumbo del encuentro.


Semifinales y final

Bobby Charlton (foto de la derecha) se erigió como el protagonista de las semifinales. Su gran actuación frente a Portugal, coronada con los dos goles del triunfo, provocó las lágrimas de Eusebio, que se lamentaba por la oportunidad fallida de disputar una final. Por su parte, un joven Beckenbauer, medio ofensivo en su primer Mundial, le daba el triunfo a Alemania frente a la URSS, que también caería por la mínima en el tercer y cuarto puesto frente a los lusos.



Haller puso por delante a los germanos en la gran final de Wembley, pero Hurst y Peters le dieron la vuelta al marcador. Cuando la grada ya celebraba el triunfo de los pross, Weber hizo enmudecer el estadio con un gol en el último minuto. La prórroga decidiría quién era el campeón, una prórroga en la que tuvo lugar una de las acciones más famosas en la historia de la Copa del Mundo.



En el minuto 100 de partido Hurst envió el balón al larguero, botó en el suelo y un defensa lo despejó. El juez de línea Bakhramov, ante la pregunta del árbitro principal, concedió gol, el gol fantasma más famoso de la historia del fútbol. Ya en el último minuto de la prórroga, Hurst (foto de la izquierda) sentenciaba el choque con su tercer gol, convirtiéndose en el único jugador que ha logrado un hat-trick en una final de la Copa del Mundo. Bobby Charlton y los suyos se coronaban reyes del planeta fútbol.