Historia de los Juegos Olímpicos: Amsterdam 1928

Amsterdam logró ser elegida sede de los Juegos Olímpicos en su tercer intento, aunque la organización tropezó con la oposición de los sectores religiosos más conservadores y la abstención, por influencia de estos, de la Casa Real y parte de la banca, lo que dificultó su financiación. Se acusaba a los Juegos de neopaganismo, pero a pesar de ello, el pueblo holandés se volcó y cubrió el presupuesto a base de suscripciones. Por tanto, el 17 de mayo tuvo lugar la ceremonia de apertura, encendiéndose el pebetero por primera vez en la historia con la llama olímpica, que se mantuvo viva hasta el 12 de agosto.

Olympisch Stadion.
Alemania y Austria fueron readmitidas como ejemplo de que la paz se había reestablecido en el mundo, lo que provocó que Francia no participara en el desfile de naciones como protesta. En esta ocasión fue Grecia, como cuna del Olimpismo, la que desfiló en primer lugar, siendo la anfitriona, en este caso los Países Bajos, la última, un protocolo que se mantiene hasta nuestros días. Hasta 3.014 atletas de 46 países que posteriormente competirían en 14 deportes desfilaron por el Olympisch Stadion.

Logo de Amsterdam 1928.
Estos fueron los primeros Juegos Olímpicos no liderados por Pierre de Coubertin, que dejó la presidencia del COI en 1925 y cuya presencia se echó de menos al ausentarse por enfermedad. Por su parte, Adidas introdujo sus productos por primera vez en una cita olímpica y Coca-Cola apareció como patrocinador. Además, hasta 28 naciones ganaron un oro, un récord no superado hasta 40 años después, aunque Estados Unidos volvió a imponerse en el medallero final.

La principal novedad fue la inclusión del atletismo femenino a pesar de la oposición del COI, de la Federación Internacional, de Coubertin y del Papa Pío XI, aunque su participación se limitó a cinco pruebas. Debido a la falta de entrenamiento de varias atletas, hubo varios desfallecimientos en los 800 metros, lo que provocó que las distancias superiores a los 400 metros fueran suprimidas hasta 1960 en categoría femenina. En esta edición de los Juegos llegaron a participar 290 mujeres, más del doble que en Paris 1924.

Percy Williams.
El finlandés Paavo Nurmi logró un nuevo oro en los 10.000 metros y dos platas en los 5.000 metros y en los 3.000 obstáculos, convirtiéndose en el atleta más laureado de la historia de los Juegos Olímpicos con un total de nueve oros y tres platas. Hasta la fecha, sólo Carl Lewis ha sido capaz de igualar esos nueve títulos olímpicos, aunque el hijo del viento sólo suma una plata en su palmarés. Por su parte, el canadiense Percy Williams fue el rey de la velocidad al coronarse campeón de los 100 y 200 metros, mientras que la anécdota de Amsterdam 1928 la protagonizó el remero australiano Herni Pearce, que detuvo su marcha en una prueba para dejar pasar a una familia de patos.

Helena Nordheim.
El actor Johnny Weissmüller logró otros dos títulos olímpicos en natación; Asia ganó sus dos primeras medallas de oro gracias a los japoneses Mikio Oda, en triple salto, y Yoshikuyi Tsuruta, en natación; la realeza estuvo presente en lo más alto del podio por primera vez en la historia gracias al príncipe Olaf de Noruega -vela-; se confirmó la supremacía sudamericana en el fútbol, con una final en la que Uruguay se impuso a Argentina; India ganó el primero de sus seis oros consecutivos en hockey hierba; el egipcio Ibrahim Moustafa fue el primer no europeo que se alzó con la victoria en lucha grecorromana; Luigina Giovatti se convirtió en la más joven medallista de la historia al ganar la medalla de plata en gimnasia como integrante del equipo italiano a sus 11 años y 302 días de edad; y Helena Nordheim, asesinada en 1943 en un campo de exterminio nazi, logró un oro para Alemania en gimnasia.

España envió 82 deportistas y logró la segunda medalla de oro en unos Juegos Olímpicos al imponerse en el Gran Premio de las Naciones de Hípica. Los capitanes de Caballería José Navarro Morenés, José Álvarez de Asturias y Julio García Fernández, a lomos de Zapatero, Zalamero y Revistada, subieron a lo más alto del podio en la última jornada de Amsterdam 1928.

José Álvarez de Asturias, Julio García Fernández y José Navarro Morenés.

Historia de los Juegos Olímpicos: París 1924

Pierre de Coubertin quería sacarse la espina del fracaso que supuso París 1900 y prácticamente impuso la elección de la capital francesa como sede de los Juegos Olímpicos de 1924, alegando que próximamente se retiraría de la presidencia del COI. Esta nueva cita olímpica tuvo lugar del 4 de mayo al 27 de julio y en ella tomaron parte 3.089 atletas de 44 países, que compitieron en 17 deportes diferentes. Por primera vez en la historia se utilizó el eslogan olímpico Citius, Altius, Fortius, que traducido significa más rápido, más alto, más fuerte.

Estadio de Colombes.
Para las pruebas de atletismo y fútbol se edificó el Estadio de Colombes, con capacidad para 45.000 espectadores, y que posteriormente sería sede del Mundial de fútbol de 1938 y escenario de clausura del Tour de Francia durante varios años. También se construyó el primer precedente de Villa Olímpica, que consistía en una serie de barracones que no fueron muy populares entre los atletas. Las 136 mujeres participantes tuvieron que alojarse en otros lugares. De hecho, Estados Unidos hospedó a sus chicas a varios kilómetros de París para alejarlas de las tentaciones de la capital gala. Además, ésta fue la primera edición de los Juegos Olímpicos en la que se utilizó un logo propio.

Logo de París 1924.
Al igual que en Amberes 1920, Alemania tampoco tomó parte en los Juegos. Coubertin era partidario de su inclusión, pero acabó desistiendo de su empeño al convencerse de que el revanchismo francés tras la Primera Guerra Mundial podía causar grandes dificultades. Por su parte, Irlanda participó por primera vez como equipo independiente y España envió a 107 deportistas, destacando la presencia de las dos primeras mujeres, las tenistas Lili Álvarez, que alcanzó los cuartos de final en individuales, y Rosa Torras. La actuación de la delegación española fue discreta y no se obtuvieron medallas, aunque el equipo de polo y Santiago Amat, en la clase finn de vela, estuvieron a las puertas del podio al lograr ser cuartos.

Cartel de Carros de Fuego.
París 1924 quedó inmortalizado para siempre con la película Carros de Fuego (1981), que narra la historia de los británicos Eric Lidell y Harold Abrahams, campeones olímpicos en 400 y 100 metros, respectivamente. Pero ésta no fue la única incursión de la industria cinematográfica en estos Juegos, ya que el nadador estadounidense Johnny Weissmüller, ganador de tres oros en natación y un bronce en waterpolo, inició posteriormente su carrera como actor y fue considerado el Tarzán más popular del cine.

Paavo Nurmi.
Pero si por algo se caracterizó esta edición de los Juegos Olímpicos fue por la gran actuación de los finlandeses voladores, a pesar de que Estados Unidos dominó el medallero. Paavo Nurmi ganó los 1.500 y 5.000 metros, con una hora de diferencia entre ambas pruebas. También logró el oro en cross y en cross y 3.000 obstáculos por equipos, en los que también estuvo presente Ville Ritola, que a nivel individual fue campeón en los 10.000 metros y en los 3.000 obstáculos y segundo en los 5.000 metros y en cross. Albin Senroos coronó la gran actuación finlandesa con un oro en la maratón.

Historia de los Juegos Olímpicos: Amberes 1920

Los Juegos Olímpicos volvieron a celebrarse en 1920 una vez finalizada la Primera Guerra Mundial. Las potencias perdedoras de la misma, como Alemania y Austria, fueron excluidas, mientras que Amberes fue elegida sede como homenaje a los heridos en la guerra al tratarse de la ciudad mártir de la contienda. El presupuesto organizativo fue escaso, pero se completó con aportaciones personales e incluso se construyo el Estadio Olímpico de Amberes.

Estadio Olímpico de Amberes.
En la ceremonia de apertura hubo dos novedades muy importantes: el juramento olímpico de los atletas, redactado por Coubertin, y el izado de la bandera olímpica como un símbolo de la paz. Además, por primera vez, los deportistas sólo pudieron participar en los Juegos a través de los Comités Olímpicos Nacionales. Esta edición tuvo lugar del 20 de abril al 12 de septiembre y en ella compitieron 2.669 atletas de 29 países diferentes, entre los que se encontraba España. El programa creció en esta ocasión hasta los 22 deportes.

Nedo Nadi.
El gran protagonista de Amberes 1920 fue el italiano Nedo Nadi, que ganó el oro en cinco de las seis pruebas de esgrima, mientras que la estadounidense Ethelda Bleibtrey se alzó con la victoria en las tres pruebas de natación femenina. Por su parte, su compatriota Willis Lee logró cinco oros, una plata y un bronce en tiro y el nadador hawaiano Duke Pahoa Kahanemoku introdujo lo que hoy conocemos como estilo libre. También hizo su debut el finlandés Paavo Nurmi, considerado uno de los mejores deportistas de la historia, que se hizo con el oro en los 10.000 metros, cross y cross por equipos, además de ser plata en los 5.000 metros.

Selección española de fútbol.
En cuanto a la participación española, las selecciones de polo y fútbol lograron la medalla de plata. En esta época aún no existía el Mundial de fútbol, así que los Juegos Olímpicos eran considerados como tal. España logró imponerse en el torneo por la medalla de plata tras caer en cuartos de final con la anfitriona Bélgica, a la postre medalla de oro, y de su actuación nació la leyenda de la Furia. Alguno de los integrantes de aquel equipo fueron Zamora, Pichichi, Samitier o Sabino. Por su parte, la selección de polo estaba formada por aristócratas como el duque de Alba o el marqués de Villabrágima.

Historia de los Juegos Olímpicos: Estocolmo 1912

Había quien pensaba que la idea de los Juegos Olímpicos debía ser abandonada porque se alejaban de su propósito inicial y creaban más discordia que amistad entre las naciones participantes, pero Estocolmo 1912 demostró que estaban equivocados. Fueron los Juegos más brillantes y mejor organizados de esa época, aunque hubo que hacer frente a algunas peculiaridades locales, como la de retirar el boxeo del programa olímpico porque estaba prohibido por ley en Suecia. También se intentó eliminar la maratón, pero el COI se negó al considerar que se trataba de la prueba más emblemática.

Estadio Olímpico de Estocolmo.
El rey Gustavo V se implicó personalmente en la organización de los Juegos Olímpicos, que tuvieron lugar desde el 5 de mayo al 22 de junio, y se construyó el Estadio Olímpico de Estocolmo, con apariencia de una fortaleza o castillo medieval y con un aforo de 32.000 localidades.  Por él desfilaron 2.547 atletas de 28 países que compitieron en 14 deportes. España, de nuevo, no envió ninguna delegación. En estos Juegos se empezó a experimentar con el cronometraje eléctrico y Estados Unidos se impuso en el medallero por un oro a Suecia, que obtuvo una magnífica actuación.

Jim Thorpe.
El gran protagonista de Estocolmo 1912 fue el estadounidense Jim Thorpe, apodado el gigante indio de Carlisle. Se proclamó campeón olímpico de decatlón y pentatlón, sin embargo, cuando regresó a Estados Unidos, apareció en un periódico una foto suya como integrante de un equipo de béisbol. Se descubrió que cobraba 70 dólares al mes y fue desposeído de sus medallas bajo la acusación de profesionalismo. Éstas pasaron a los segundos clasificados, que a su vez renunciaron a ellas como gesto de admiración al atleta americano, que no superó jamás esta pérdida y estuvo reclamando el reconocimiento de sus títulos olímpicos hasta su muerte en 1952. En Los Angeles 1984, sus nietos y herederos recibieron de Samaranch las dos medallas de oro que le habían sido retiradas.

Hannes Kolehmainen.
En Estocolmo se dio cita el primero de los finlandeses voladores. Hannes Kolehmainen fue el primer gran fondista olímpico y ganó el oro en los 5.000 y 10.000 metros y en la carrera de campo a través, además de una plata por equipos. Por su parte, en la maratón ganó por primera vez un atleta de gran estatura, McArthur, un policía montado de Sudáfrica, y el portugués Francisco Lázaro murió durante la prueba, por lo que se organizó una colecta para su familia. Además, el japonés Shizo Kanakuri desapareció y no se volvió a saber nada de él hasta 1966. Su excusa fue que se había parado a beber agua y decidió abandonar la carrera y Suecia sin avisar a la organización.

Oscar Swahn.
Entre las curiosidades de estos Juegos cabe destacar que el futuro general George S. Patton finalizó quinto en la prueba de pentatlón. Además, el futbolista Gottfried Fuchs metió diez goles en el triunfo alemán sobre Rusia por 16-0, el sudafricano Okie Lavis ganó la prueba de ciclismo de fondo en carretera en una carrera de 320 kilómetros, el sueco Carlberg logró cinco oros en tiro, mientras que su compatriota Oscar Swahn, también en tiro, se convirtió en el campeón olímpico de más edad a sus 64 años, récord que a día de hoy aún perdura. El ruso Klein y el finlandés Asikainen protagonizaron un combate de once horas en lucha y la tenista británica Edith Hannam conquistó dos oros, siendo la mujer más laureada en Estocolmo 1912.

Historia de los Juego Olímpicos: Londres 1908

Roma había sido la ciudad elegida para acoger los Juegos Olímpicos de 1908, pero la erupción del Monte Vesubio, el 7 de abril de 1907, obligó a que todos los esfuerzos italianos se centraran en la reconstrucción de Nápoles. De esta manera, se tuvo que buscar rápidamente una nueva sede. Londres, que acogía ese año la Exposición Franco-Británica, fue la sustituta. En esta ocasión, los Juegos se celebraron del 23 de abril al 31 de octubre y en ellos tomaron parte 2.035 atletas de 22 países, que compitieron en 21 deportes. España, al igual que en Atenas 1896 y San Luis 1904, no envió ninguna delegación.

Estadio de White City.
Para la cita olímpica se construyeron varias instalaciones, entre las que destaca el Estadio de White City, con capacidad para 68.000 espectadores. En la ceremonia de apertura tuvo lugar por primera vez en la historia el desfile de las naciones participantes, no exento de polémica. Los irlandeses y los finlandeses se negaron a desfilar bajo las banderas británicas y rusas, respectivamente, mientras que el abanderado de Estados Unidos se negó a reverenciar al rey Eduardo VII, iniciando una rivalidad entre británicos y estadounidenses que estuvo muy presente a lo largo de todos los Juegos.

Ray Ewry.
En la cena de clausura, Pierre de Coubertin dejó una frase para la posteridad: "Lo importante no es ganar, sino participar". Frase, por cierto, con la que yo no estoy de acuerdo. La mía sería la siguiente: "Lo importante es dar lo máximo se gane o se pierda. Lo de participar sin más dejémoslo para un karaoke". Frases al margen, Ray Ewry ganó en Londres dos oros, haciendo un total de ocho a lo largo de su carrera. Actualmente, esta cifra sólo ha sido superada por Paavo Nurmi y Carl Lewis, que poseen nueve.

Dorando Pietri.
La anécdota de los Juegos se produjo una vez más en la maratón. El italiano Dorando Pietri entró en el estadio tras 42 kilómetros de carrera y, atontado, tomó la dirección equivocada. Poco después cayó al suelo y como no fue capaz de llegar a la meta sin ayuda fue descalificado. La reina Alejandra, que estaba presenciando la prueba, le regaló una copa de oro por su esfuerzo. Para terminar, el Reino Unido fue primero en el medallero aprovechando su ventaja como país anfitrión.

Cuando los sentimientos hablan

El sábado pasado, en los instantes finales del partido entre el Real Zaragoza y el Barcelona, con 1-4 en el marcador, viví uno de los momentos más emocionantes en La Romareda: toda la afición, en una misma voz, cantando el ¡¡Alé Zaragoza, alé alé!!, el himno y el ¡¡Sí se puede!! Son ya 17 años como abonado y jamás había visto algo parecido en una situación tan crítica y siendo goleados. Si algo bueno han tenido los años de Agapito, es que el zaragocismo ha madurado de tal manera que uno tiene la más firme convicción de que volveremos a ser lo que éramos e incluso más grandes. El comportamiento de las dos últimas temporadas, quizás alguna más, está siendo ejemplar, siempre exhibiendo allá adonde vayamos nuestro orgullo de ser zaragocistas. Y tomando la frase inicial de uno de los vídeos que vienen a continuación, cuando los sentimientos hablan, sólo queda escuchar.



Historia de los Juegos Olímpicos: San Luis 1904

Pierre de Coubertin quería llevar los Juegos Olímpicos a Estados Unidos por el apoyo mostrados al movimiento olímpico desde sus inicios. Dos fueron las ciudades candidatas: Chicago y San Luis. Coubertin y el COI preferían la primera de ellas, pero finalmente el presidente Roosevelt se decantó por la ciudad de Mossouri y los Juegos volvieron a formar parte de una Exposición Universal, del 1 de julio al 23 de noviembre.

Estadio Francis Field.
Teniendo en cuenta la localización y la duración de los mismos, pocos atletas no estadounidenses pudieron acudir, lo que propició que la mitad de las pruebas no tuvieran participación internacional. Sólo 13 países y 687 atletas se dieron cita en San Luis, para competir en un total de 18 deportes. Por primera vez los terceros clasificados estuvieron presentes en la ceremonia de medallas, que desde esta edición fueron de oro para los campeones, de plata para los segundos y de bronce para los terceros.

George Poage.
En el desfile inaugural, que tuvo lugar en el Estadio Francis Fiel y fue denominado El Día Antropológico, se mostró a varios miembros de diferentes razas supuestamente inferiores en pleno ejercicio de las actividades deportivas propias de sus países. Coubertin lo calificó como "un espectáculo bochornoso" y profetizó que "el día que estas razas aprendan a practicar deporte, superarán a quienes hoy se ríen de ellos". A pesar de este hecho racista, en San Luis se coronaron los primeros campeones olímpicos negros: George Poage y Frederic Stadler, en 400 vallas y longitud, respectivamente.

Anton Heida.
Ante la falta de competencia internacional, Estados Unidos ganó con claridad en el medallero y sus deportistas fueron los más destacados. El gimnasta Anton Heida logró cinco oros -potro con arcos, barra fija, salto largo, combinado y sexatlón por equipos- y una plata -paralelas-, mientras que su compatriota George Eyser se llevó tres oros -sexatlón por equipos, paralelas y subida de cuerda de 25 pies-, dos platas -salto largo y potro con arcos- y un bronce -barra fija-. En ciclismo, Dowling se hizo con dos oros -2 y 25 millas-, tres platas -cuarto, tercio y una milla- y un bronce -media milla-.

Archie Hahn.
Archie Hahn, conocido como el meteoro de Milwaukee, fue el gran protagonista en las pruebas de atletismo. Se alzó con la victoria en los 60, 100 y 200 metros, logrando un récord olímpico de 21,6 segundos en esta última distancia que perduraría durante 28 años. Por su parte, Martin Sheridan y Ralph Rose empataron en una igualadísima final de disco y tuvieron que realizar un lanzamiento de desempate que decantó la victoria para el primero de ellos.

Fred Lorz.
La polémica se centró en la maratón, a la postre la prueba más recordada. Fred Lorz entró primero en la meta, pero poco después se descubrió que había hecho parte del recorrido en coche. Por tanto, la victoria pasó a manos de Thomas Hicks, que recibió varias inyecciones de estricnina durante la prueba, ya que los participantes tuvieron que sufrir una ruta sin asfaltar mezclada con el sofocante calor y la polvareda que levantaban los automóviles de los jueces y periodistas que seguían la prueba.