Mostrando entradas con la etiqueta ControlAntidoping. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ControlAntidoping. Mostrar todas las entradas

El Mundial soñado

No hay adjetivos suficientes para calificar la exhibición de nuestra selección en la final del Mundial de Balonmano frente a Dinamarca: magistral, extraordinaria, brillante, soberbia, magnífica, descomunal, genial, majestuosa, grandiosa, espléndida... Todos me valen. Fue el partido perfecto en una cita histórica que todos aquellos que tuvimos la suerte de vivirla, ya fuera en directo o por la televisión, la recordaremos durante el resto de nuestras vidas. Yo, personalmente, siempre guardaré con cariño en mi memoria este campeonato: primer Mundial que cubro como periodista y el trofeo se queda en casa. Mejor, imposible.

Dinamarca llegaba como favorita y se volvió a quedar a las puertas de su título mundial. Creían que a la tercera iba a ser la vencida y se encontraron con un equipazo con mayúsculas, de esos que ponen un muro en la portería, solidario, que lucha, corre y se entrega hasta puntos insospechados, sólido en defensa, vistoso y con una efectividad máxima en ataque. El balonmano hecho perfección. Y ante eso nada se puede hacer, sólo ponerse en pie y aplaudir. Resultado justísimo y eso es mucho decir, ya que se trata de la mayor goleada en una final de selecciones en el balonmano. Sin duda alguna, el Mundial soñado: jugar en casa, salir campeón y hacer historia con una exhibición en forma de récord.

Ahora toca disfrutar y celebrar este segundo título mundial de España, un país cuyos deportistas han pasado de acomplejarse a crecerse en las finales en tan solo dos décadas. Un ejemplo de constancia, sacrificio y trabajo. Es para estar orgullosos, pero no deberíamos olvidarnos de la crisis que vive la Asobal, con históricos que desaparecen y una gran desbandada de jugadores al extranjero para poder cobrar. Es preciso tenerlo en mente e intentar solucionarlo si en un futuro queremos que surjan más campeones como Sterbik, Sierra, Rocas, Víctor Tomás, Valero Rivera, Ariño, Vivan Morros, Ruesga, Cañellas, Sarmiento, Guardiola, Antonio García, Alberto Entrerríos, Maqueda, Montoro y Aguinagalde. ¡Emhorabuena, campeones! ¡Y viva España!

En casa del enemigo

Minutos después de entrevistar a Aguinagalde.
El Mundial de Balonmano ya ha alcanzado las semifinales y ha abandonado Zaragoza. En estos últimos cuatro días, además de vibrar con nuestra selección, todos aquellos que hemos acudido al Príncipe Felipe hemos podido disfrutar de la Dinamarca de Landis y Mikkel Hansen, la Croacia de Alilovic y Duvnjak o la Francia de Karabatic y Jérôme Fernandez. Una auténtica fiesta de este deporte que vivió ayer su gran día: el pabellón, con más de 10.000 espectadores, lleno hasta la bandera para celebrar la clasificación de España para semifinales, en las que se medirá en el Palau Sant Jordi a Eslovenia —el gran peligro es Mackovsek—. Croacia y Dinamarca también se enfrentarán entre sí en busca de la final del próximo domingo.


Como ya advertí al comienzo del Mundial, mi labor periodística dependería en gran medida de los partidos de España en Zaragoza. Dicho y hecho. Durante los días de partido he tenido el honor de entrevistar a jugadores como Aguinagalde, Maqueda, Víctor Tomás, Guardiola, Sierra o Sarmiento en la zona mixta, además de hacer la crónica del Francia-Croacia de cuartos de final, todo un partidazo entre dos de las grandes potencias del balonmano.



Pero quizás el día que más jeta le eché fue el martes. No había partidos, así que el objetivo era conseguir declaraciones de ambos equipos. En el Príncipe Felipe no hubo ningún problema para entrevistar al seleccionador y los jugadores españoles; lo más complicado fue lograr las palabras de algún alemán. Con esa intención nos desplazamos al hotel donde estaban hospedadas todas las selecciones. Por supuesto, nos volvimos a encontrar a nuestros jugadores, a los que les aclaré, más concretamente a Maqueda, que estábamos ahí para entrevistar al enemigo.

Desconociendo por completo el rostro y el nombre de los germanos, el fotógrafo y un servidor decidimos preguntar a la recepcionista, que contactó inmediatamente con la responsable del Mundial en el hotel. Ésta nos dijo que los jugadores alemanes tenían libre hasta las cuatro de la tarde. Por tanto, debíamos esperar al menos una hora. Fue entonces cuando decidí darme una vuelta por el hall y descubrí a un chaval joven con pinta de alemán tomándose un café con un amigo.

Saqué mi móvil, me metí en la web del Mundial y busqué en el apartado de Alemania. No había duda, aquel desconocido era el pivote Patrick Wiencek. Me acerqué a él, me aseguré de que no estaba en un error y le pregunté si le importaba concederme una entrevista. Él se mostró un poco reacio a hacerla en inglés, pero, por suerte, su amigo sabía español y alemán e hizo de traductor. Por tanto, Wiencek, al que siempre estaré agradecido, me atendió con amabilidad cuando no estaba obligado a ello —algo impensable en el hotel de concentración de un equipo de fútbol sin cita previa— y conseguí las declaraciones que necesitaba. Poco después, al llegar a la redacción, me llamaron de Madrid para que escribiera un Yo digo sobre el ambiente:

De la final de la EHF al Mundial

No es la primera vez que el Príncipe Felipe se vuelca con el balonmano. Ya ocurrió en 2007, cuando el CAI Aragón alcanzó la final de la Copa EHF contra el Magdeburgo y su afición tiñó de naranja las gradas del pabellón zaragozano. En aquel equipo se encontraba uno de los protagonistas de esta tarde, el extremo Valero Rivera, que recordó para AS aquella experiencia: "Jugamos con 11.000 personas apoyándonos y siempre es un placer volver a Zaragoza".

Ahora, cinco años y medio después, el Príncipe Felipe vuelve a vibrar con este deporte, aunque en esta ocasión para apoyar a España y a los suyos, como el seleccionador zaragozano Valero Rivera o Jorge Maqueda, ídolo de la afición del Caja3 tras jugar tres temporadas en el equipo aragonés. Zaragoza ya demostró el pasado lunes que siempre está a la altura de las circunstancias, creando una atmósfera que todos los jugadores elogiaron al finalizar el partido. Hoy no será una excepción y el Príncipe Felipe se llenará hasta la bandera para vivir una cita histórica.



Por otra parte, el hecho de vivir los partidos justo detrás de uno de los banquillos me lleva a la siguiente conclusión: no me gustaría nada tener un entrenador balcánico o de la antigua Unión Soviética. Sus miradas matan, sus gestos intimidan y sus broncas están en muchas ocasiones fuera de lugar, como la que le dedicó el técnico croata a su portero suplente por no parar... ¡un siete metros! Por supuesto, tras presenciar los dos partidos de España, me reafirmo en la idea de que el momento de los himnos es uno de los mayores espectáculos en los torneos internacionales.


También me he dado cuenta de que los miembros de la IHF deben justificar sus comilonas, sus juergas y su buena vida durante el Mundial haciendo la vida imposible a los banquillos. Si no, que le pregunten a Rocas, que vio la tarjeta amarilla en octavos tras un chivatazo de la mesa por el simple hecho de pedir el apoyo del público y más intensidad defensiva a sus compañeros, o a todos aquellos a los que se les ha llamado la atención por celebrar un gol importante. Esperemos que el próximo domingo esos mismos miembros de la IHF tengan que poner paz en el banquillo español como consecuencia de esas manifestaciones de alegría que parecen no entender.

Extranjero en tu propia casa

Tras las tres primeras jornadas de la primera fase del Mundial de Balonmano, he de confesar que éste es mi primer artículo. Ya dije que mi cobertura, a nivel profesional, dependería en gran medida de que España jugara en Zaragoza, cincunstancia que no se dará hasta los octavos de final, siempre que se cumplan las previsiones y nuestra selección ocupe una de las dos primeras plazas de su grupo. Mientras, a la espera, yo me he dedicado a disfrutar del campeonato en el Príncipe Felipe, sede de Serbia, Eslovenia, Polonia, Bielorrusia, Corea del Sur y Arabia Saudí, lo que implica que me sienta como un extranjero en mi propia casa.

Un instante del Serbia-Arabia Saudí.

No sólo es que todos los equipos participantes sean extranjeros; la mayor parte de los aficionados y periodistas ahí presentes también lo son. Es algo que no me había sucedido nunca, sobre todo en el ámbito profesional. La única vez que vi un partido en el extranjero fue el España-Italia de la Eurocopa y en aquel caso jugaba mi selección y estaba rodeado de españoles. También había vivido y cubierto encuentros internacionales del Real Zaragoza, el CAI Aragón o la selección española en casa, pero en aquellos apenas había aficionados y periodistas extranjeros. Durante estos días, en el Príncipe Felipe la minoría somos los españoles y uno trata de averiguar si el compañero de profesión que tiene a su derecha es polaco, serbio, esloveno o bielorruso. Por suerte, los aficionados son fácilmente identificables gracias a sus bufandas, gorros, camisetas y banderas.

El momento de los himnos en el Polonia-Bielorrusia.

Como anécdota, contar que el otro día al dejarme pasar un periodista, dudé cómo darle las gracias, ya que no tenía ni idea de qué nacionalidad era. Al final me decanté por el español seguido del inglés, evitando el rídiculo si era un compatriota y asegurándome de que me entendiera fuese del país que fuese. Y por si fuera poco lío, alguno de los voluntarios también es extranjero, lo cual ya hace del Príncipe Felipe una especie de sede de la ONU.

La sala de trabajo de los medios de comunicación.

Otra cosa que me ha llamado la atención es la escasa asistencia de público, tanto en Zaragoza como en el resto de ciudades. Yo creo que se debe a dos causas. La primera tiene que ver con el propio campeonato, que cuenta con selecciones que no dan el nivel y a las que han enfrentado a los mejores equipos en estas primeras jornadas, propiciando encuentros bastante alejados de la igualdad y la emoción. El segundo tiene que ver con las entradas, que valen para todos los partidos del día en una misma sede. Eso quiere decir, tal y como he observado, que los seguidores de un país no sólo tienen localidades para el encuentro de su selección, sino también para los otros dos restantes, pero a pesar de ello, como es normal, la mayoría sólo acude al que le interesa. Ello resta ambiente, ya que en el pabellón nunca se darán cita al mismo tiempo todas aquellas personas con una entrada.

La sala de prensa del Príncipe Felipe.

Hasta la fecha, es la afición polaca la que lidera el premio de mayor asistencia, además del de la simpatía, ya que un grupo de unas quince persona portaba unas banderas de Aragón como guiño a sus anfitriones. También cabe destacar a los seguidores de Bielorrusia y Eslovenia, no tan numerosos pero altamente ruidosos. En cuanto a las instalaciones habilitadas para la prensa, hasta ahora no tengo ninguna queja: sala de prensa, zona mixta y sala de trabajo espaciosas, bar gratuito, velocidad en el wifi, bus para los traslados entre el hotel y el pabellón, parking habilitado y voluntarios y organizadores que te atienden con simpatía y se esfuerzan al máximo por solucionar tus problemas, además de una visita guiada a la ciudad para la prensa, en especial la extranjera.

Aficionados polacos exhibiendo banderas de Aragón.

Por último, centrándonos en el balonmano, voy a mencionar a aquellos jugadores que han destacado bajo mi punto de vista. Bartosz y Michal Jurecki son la principal amenaza de Polonia, Primoz lo para todo para Eslovenia mientras que Mackovsek se encarga de fusilar al guardameta rival, apoyado en gran medida por Dolenec, Rutenka es el 80% de Bielorrusia y Serbia cuenta con un equipazo, en mi opinión un peldaño por encima que sus rivales del grupo.

El largo pasillo de la zona mixta.

El Mundial 'hispano'

España celebra desde hoy y hasta el próximo 27 de enero su primer Mundial de Balonmano. El evento tendrá lugar en cinco sedes: Barcelona —octavos, cuartos, semifinales y final—, Zaragoza —grupo C, octavos y cuartos—, Granollers —grupo A—, Sevilla —grupo B— y Madrid —grupo D—, donde hoy se celebra el partido inaugural entre nuestra selección y la de Argelia (19:00 horas, por Teledeporte). España, tercera en el último Mundial, cuenta con opciones de llevarse el torneo por potencial y por su condición de anfitrión, un título que ya levantó en 2005. 

En teoría, los 'hispanos', tal y como se conoce a nuestra selección, tendrían que superar sin ningún problema la primera fase, incluso luchando por ser primera o segunda de su grupo, en el que se tendrá que enfrentar a Argelia, Egipto, Australia, Hungría (cuarta en Londres 2012) y Croacia (bronce en los Juegos Olímpicos). En el horizonte esperarán otros favoritos como Francia (actual campeona olímpica y del mundo) —en el grupo A junto a Brasil, Argentina, Alemania, Montenegro y Túnez—, Dinamarca (actual campeona de Europa y subcampeona del mundo) —en el grupo B junto a Rusia, Chile, Islandia, Macedonia y Qatar— y Serbia (actual subcampeona de Europa) —en el grupo C junto a Bielorrusia, Arabia Saudí, Corea del Sur, Eslovenia y Polonia—. 

Entre las selecciones participantes destaca la ausencia de Suecia, actual subcampeona olímpica, aunque este pequeño detalle no restará calidad a un Mundial en el que se disputarán 76 encuentros en algo más de dos semanas. El formato de competición es muy sencillo: cuatro grupos de seis equipos y los cuatro primeros se clasifican para los octavos de final, con unos cruces decididos por puesto de antemano (pincha para ver el calendario completo).

Este torneo también será especial en lo personal, ya que se trata del primer Mundial que voy a cubrir en mi carrera profesional. Aún no sé hasta que punto estaré implicado en su cobertura, aunque supongo que dependerá en gran medida de si España se clasifica entre los dos primeros de su grupo y disputa los octavos y los cuartos de final, en caso de ganar la primera eliminatoria, en Zaragoza. De todas formas, prometo que intentaré contar en este blog las pocas o muchas vivencias que este Mundial me depare.

La Vuelta del espectáculo

Ayer terminó la mejor edición de la Vuelta de los últimos años y posiblemente de la historia, con ataques, percances y dificultades todos los días. Espectáculo en estado puro que recupera la grandeza de una de las tres grandes en el calendario internacional. Y ahí radica el éxito de los organizadores, que no es otro que haber superado en audiencia en el territorio nacional al Giro y sobre todo al Tour, un hecho que sucede por primera vez en la historia.

En primer lugar tuvieron que encontrar nuevas fechas para su celebración en busca de un mejor cartel de participantes, ya que hace casi dos décadas la Vuelta estaba incrustada entre Giro y Tour y salvo los ciclistas españoles y alguna estrella internacional, el resto se decantaba por correr en Italia o Francia —o en ambas pruebas— en los últimos años. Por ese motivo se pasó a septiembre, aunque la cercanía del Mundial hacía de la ronda española un gran entrenamiento para aquellos que iban a disputarlo.

Por tanto, la Vuelta se encontró con un mejor cartel en la teoría, pero con el mismo nivel competitivo en la práctica: la motivación de los españoles y de algún que otro corredor que no había podido disputar el Tour por una caída o lesión. Fue entonces cuando los organizadores comenzaron a experimentar: contrarreloj en la última etapa, menos kilómetros, más llegadas en alto, nuevos puertos con rampas inhumanas... Todo ello para fomentar el espectáculo, atraer a los ciclistas internacionales y crecer en audiencia.

Poco a poco fueron logrando sus objetivos: el Angliru ya es considerado una cima mítica, en los diez últimos años han ganado la Vuelta ciclistas del nivel de Contador, Valverde, Vinokourov, Menchov o Nibali y han hecho pódium Purito, Evans, Wiggins, Froome, Beloki, Sastre o Leipheimer, las audiencias han subido progresivamente hasta alcanzar las cifras de este año y la lucha por la clasificación final ha sido de principio a fin en las últimas ediciones.

Es cierto que muchos de esos ciclistas que han luchado por la clasificación final siguen siendo españoles, pero no deja de ser un reflejo de la realidad del pelotón internacional: Contador es siempre el máximo favoritos en carreras de tres etapas y el ciclista más espectacular, Purito ya ha hecho segundo en un Giro, el talento de Valverde es incuestionable, Beloki ha hecho más de un pódium en el Tour y Sastre divisó los Campos Eliseos desde lo más alto.

Por fortuna para la Vuelta, este año se juntaron una serie de circunstancias entre las que destacan el regreso a la competición de Contador tras la sanción, la revancha personal de Purito tras perder el Giro en el último día, la intención de Froome de demostrar que es mejor que Wiggins y el deseo de Valverde de volver a luchar por una grande. Cuatro reivindicaciones que pudieron ser más si Andy Schleck se hubiera recuperado a tiempo de su lesión.

La mezcla de este cartel con un recorrido que casi ha tenido más finales en alto que etapas y que los favoritos se han empeñado día tras día en convertirlo en un campo de batalla, hasta el punto de decidirse la clasificación final en la etapa menos pensada en una jornada épica en la que se hizo más grande el mito de Contador, ha propiciado una Vuelta para el recuerdo que nos ha acercado de nuevo al ciclismo tras el aburrimiento del último Tour y los últimos escándalos de dopaje. Muchas gracias a la organización y a Contador, Valverde, Purito y el resto de ciclistas por hacernos vibrar con un espectáculo como el de antaño, cuando los pinganillos sólo existían en los programas de televisión y los ataques eran constantes y en los lugares menos esperados.

El día del F5 y las redes sociales

El mercado de fichajes llega a su fin y varios equipos de Primera y Segunda aún no han cerrado sus plantillas. Entre ellos está por enésima vez el Real Zaragoza, cuyos aficionados se conocen de memoria la liturgia de un día ya tradicional en el calendario español. Si en Nochevieja el protagonismo se lo llevan las campanadas, las uvas y los cotillones, en el 31 de agosto es el F5 de nuestro teclado el que centra todas nuestras miradas. A decir verdad es la pantalla lo que miramos y el botón de actualizar lo que pulsamos cada dos por tres para ver si la web de tu equipo hace oficial alguna incorporación o salida.

Pero al igual que en los últimos años ha surgido la posibilidad de comprar un bote de uvas peladas y sin pepitas, la aparición de las redes sociales, más concretamente Twitter, ha facilitado nuestra intención de enterarnos de todo al instante, sobre todo si tu equipo posee una cuenta. Aunque realmente lo más divertido de todo es esa incertidumbre que se genera con el paso de las horas, ese nerviosismo que se va contagiando entre los seguidores de un equipo, ese baile de jugadores alimentado por los rumores o esa capacidad para inventar insultos contra los dirigentes de un club, ya sea propio o ajeno. 

Este 31 de agosto también tiene su miga como profesional de los medios de comunicación. No seré yo el que diga que no se trata de un día duro, pero es de aquellos por los que uno decidió estudiar periodismo. Tiene la desventaja de la tensión, las prisas para cerrar a tiempo y el hecho de ser una jornada de trabajo interminable con hora de salida a las tantas, pero por otra parte te sientes más periodista que nunca porque no dejan de pasar cosas, aunque sólo sean rumores, lo que te da la oportunidad de informar, desmentir o confirmar. Mucho más ahora, que encima casi lo haces al instante a través de las redes sociales o internet, propiciando esa dependencia del ordenador, el móvil o la tecla F5.

El arte de infravalorar y sobrevalorar

Esta noche el Madrid y el Barcelona nos ofrecerán una nueva entrega de el clásico en forma de partido de vuelta de la Supercopa. No voy a comentar las posibilidades de uno u otro. Siendo sincero, lo que suceda hoy me importa más bien poco, pero hay un hecho que me ha llamado la atención en sus últimos enfrentamientos, que no es otro que ese duelo por el Balón de Oro entre Messi y Cristiano Ronaldo que últimamente siempre gana Iniesta.

Los medios de comunicación nos empeñamos en la previa en hablar del argentino y del portugués. Insistimos en lo buenos que son y en la cantidad de goles que marcan, que tampoco es faltar a la verdad, pero nos equivocamos al situarles como únicos candidatos al Balón de Oro, un error mucho más grave cuando en casa tenemos una serie de jugadores que lo merecen tanto como ellos. ¿Por qué en vez de promocionar a Iniesta, Xavi o Casillas no hacemos más que defender las opciones de Messi o Cristiano Ronaldo? La respuesta tiene que ver con el carácter español: sobrevalorar lo de fuera e infravolarar lo nuestro.

Miles de ejemplos viví en la ceremonia de apertura de Londres 2012. Muchos de los comentarios ensalzaban lo que estaban viendo y ponían en duda que Madrid, en caso de ser elegida sede de los Juegos Olímpicos en 2020, estuviera a la altura. ¿Acaso la gente se ha olvidado de Barcelona'92 y de cómo se encendió el pebetero? Está claro que en cuestiones musicales no podemos competir, pero en ideas, organización y originalidad ya demostramos al mundo que estamos a la altura, aunque parece que a muchos de nosotros no nos quedó bastante claro.

Lo mismo sucede en el fútbol hoy en día. El Madrid prefiere fichar a Modric que a Cazorla o Borja Valero por menos dinero; el Barcelona se gasta 19 millones en Song; Michu emigra a la Premier por 2,5 millones porque el Atlético, el Valencia o el Sevilla han sido incapaces de ver lo que tenían ante sus ojos; la Liga se inunda de Coentraos que son inferiores a muchos jugadores españoles costando una millonada y que sólo sirven para hacer gestitos e insultar; y muchos futbolistas 'made in Mendes' recalan en nuestros equipos sin mejorar lo que ya hay en la plantilla o en la cantera.

Eso implica una fuga de cerebros que cada día irá a más, ya que mientras nosotros infravaloramos lo nuestro a pesar de encadenar Eurocopa, Mundial y Eurocopa, el resto de países se ha dado cuenta de que el nivel medio del futbolista español está en estos momentos por encima del resto. Así se explica que Silva y Mata sean las estrellas del Manchester City y el Chelsea; que este último equipo haya apostado por jóvenes como Oriol Romeu o Azpilicueta; que el Arsenal fichara a Arteta para sustituir a Cesc y que quiera renovar la ilusión de sus aficionados con Cazorla; que el Bayern de Munich se gaste 40 millones en Javi Martínez; que varios equipos extranjeros anden como locos por hacerse con los servicios de Fernando Llorente; que la Fiorentina le haya dado el mando del juego a Borja Valero; que Carvajal o Joselu, sin haber jugado habitualmente en Primera, se hayan ido al Leverkusen y al Hoffenheim  por 8 y 6 millones de euros, respectivamente; o que los seguidores del Swansea celebren que Michu juega en su equipo.

Puede que el día que aprendamos a valorar lo nuestro sea demasiado tarde. Puede que ese día ya no seamos tan buenos. Puede que ese día Iniesta y una generación extraordinaria de jugadores españoles se retiren sin haber ganado un solo Balón de Oro. Pero hasta que ese día llegue, yo no me cansaré de repetir que el Madrid tiene que fichar a Silva, que Casillas es tan determinante como Messi o Cristiano Ronaldo, que Busquets no necesita ser negro para recuperar más balones que nadie y que Xavi es el mejor futbolista del mundo. ¿Iniesta? Es un ser de otro planeta, como Bolt o Phelps; es un artista, como Miguel Ángel o Gaudí; es la sencillez disfrazada de encantador de serpientes, como Zidane; es el principal motivo para dejarse el dinero en una entrada; es el fútbol en sí.

El Real Zaragoza de Agapito Iglesias

El Real Zaragoza de toda la vida no habría vivido tres años en el alambre. El Real Zaragoza de toda la vida no habría sido eliminado cinco años consecutivos en la primera ronda de la Copa del Rey. El Real Zaragoza de toda la vida nunca habría celebrado un ascenso o una permanencia. El Real Zaragoza de toda la vida no habría tenido en su plantilla a varios de los jugadores que han pasado por el vestuario estos últimos años. El Real Zaragoza de toda la vida no dejaría de pagar a sus empleados. El Real Zaragoza de toda la vida nunca se crearía enemistades con otros clubes. El Real Zaragoza de toda la vida nunca sería visto como el patito feo del fútbol español. El Real Zaragoza de toda la vida nunca sería la opción menos apetecible para un futbolista. El Real Zaragoza de toda la vida habría renovado en un máximo de tres días al entrenador que ha hecho posible un milagro. Del Real Zaragoza de toda la vida nunca se habría ido Lafita. En el Real Zaragoza de toda la vida podríamos haber disfrutado alguna temporada más de la calidad de Ander. El Real Zaragoza de toda la vida nunca habría permitido que un entrenador le abriera la puerta a un canterano y capitán como Zapater. El Real Zaragoza de toda la vida ya habría confirmado que Laguardia pertenecerá a la primera plantilla el año que viene. El Real Zaragoza de toda la vida se portaría mucho mejor con Goni o Kevin. El Real Zaragoza de toda la vida compensaría de alguna manera a sus abonados. El Real Zaragoza de toda la vida escucharía a la afición. En el Real Zaragoza de Agapito Iglesias todo es diferente.

Diario de supervivencia

Hace dos meses el Real Zaragoza se encontraba a doce puntos de la permanencia, una distancia que aumentó hasta los quince cuando el Villarreal se adelantó un domingo por la mañana en La Romareda. Parecía el fin, la crónica de una muerte anunciada, pero lo que no sabían ni los mejores guionistas de Hollywood es que Zaragoza nunca se rinde. Luis García puso el empate en el 86' y Abraham llevó el delirio a la grada en el último segundo. Fue el comienzo de un sueño que ayer se hizo realidad. El sueño de un equipo épico que es capaz de ganar la Recopa con un gol desde el centro del campo en el último minuto de la prórroga o lograr la permanencia protagonizando la remontada más espectacular de la historia de la Liga.

Desde entonces, millones de imágenes me vienen a la cabeza: la victoria en Valencia con nueve jugadores, el gol de penalti de Apoño frente al Atlético o el 'Sí se puede' de toda La Romareda tras perder contra el Barcelona. Pero las dos principales tienen a Lafita como protagonista, héroe frente al Sporting y el Racing. Contra los asturianos viví el encuentro junto a muchos de mis amigos en plena celebración por mi cumpleaños. Ver a Edu o Joaquín gritar el gol como si fueran zaragocistas de toda la vida no tiene precio. Frente a los cántabros, prácticamente en la intimidad, sufrí lo que no he sufrido nunca durante un partido de fútbol hasta que nuestro Ángel de la guarda desató la locura en La Romareda y otros campos. Lo justo para depender de nosotros mismos en la última jornada y permitirme vivir lo que he vivido este fin de semana.

Nunca había cubierto la actualidad o un partido oficial del Zaragoza lejos de la capital aragonesa. Todo empezó como un posible viaje como aficionado y terminó siendo un viaje de trabajo. Todo hay que decirlo, el cagómetro empezó a señalar límites insospechados desde el mismo momento en el que me subí al autobús. Tiempo para una comida y a Alcorcón, a presenciar los veinte primeros minutos del entrenamiento de los hombres de Manolo Jiménez (que cojones tienes). Allí se dieron cita quince aficionados, uno de los cuales era un extremeño sin ninguna vinculación a Zaragoza y que se hizo blanquillo en el momento en el que vio jugar a Los Magníficos. Uno se enorgullece y se emociona escuchando estas historias.

Tras una noche algo movidita, turno para ir a Getafe y descubrir que hay aparcados unos cien autobuses. Me adentro en las carpas y ya se respira zaragocismo por los cuatro costados, hasta de algún seguidor del Getafe, ofreciendo sus abonos y deseando que el Zaragoza se quedara en Primera. Turno para que el cantante nombre a los jugadores: Lanzao, Jelder Postiga, Pablo Silva, Dumbovic y Herrera son los fichajes de última hora. Nadie se lo tiene en cuenta y el famoso 'Sí se puede' da paso a otra serie de cánticos y el himno, un himno que gana en sentimiento cuando surge de la espontaneidad.

Quiero destacar que todo Getafe se volcó con la gente de Zaragoza, desde los hosteleros a los ciudadanos de a pie, pasando por los empleados del Coliseum Alfonso Pérez. Pero cafres hay en todos los sitios y uno de ellos asomó la patita cuando Luis y un servidor nos dirigíamos al estadio. No se le ocurrió otra cosa que lanzar lejía desde su ventana a los zaragocistas que pasaban por la calle, niños pequeños incluidos. Un acto de vandalismo propio del mayor de los cobardes.

En ese trayecto pudimos observar una réplica de la Virgen del Pilar con el manto del Real Zaragoza, un Obama de cartón con la bufanda del 'Sí se puede' y un sinfín de zaragocistas que se reunían en torno al estadio para recibir a su equipo, que llegó con un mensaje de agradecimiento a una afición que ha demostrado muchas cosas: fidelidad a unos colores, orgullo aragonés, una fe ciega hasta en los peores momentos y una respuesta descomunal cada vez que el equipo la ha necesitado. Sólo por esos 14.000 zaragocistas que se desplazaron a Getafe y todos aquellos que se quedaron sufriendo en la capital aragonesa, el Real Zaragoza merecía permanecer una temporada más en Primera División, lugar que le corresponde por historia y ciudad.

Y llegó el pitido inicial. A los nervios propios del fútbol yo añadí toda la tensión que sufrí por el hecho de que ni los móviles ni internet funcionaban como es debido, dejándome incomunicado y con un bajo porcentaje de posibilidades de poder enviar mis artículos. Finalmente lo logré, al igual que el Zaragoza también consiguió sellar una permanencia que hace dos meses parecía imposible. Dos meses que culminaron con alguna que otra lágrima de emoción y un abrazo con Manolo Jiménez que nunca olvidaré. Gracias por lo que has hecho, por tu sinceridad, por no vender humo, por tus cojones y por diseñar un camino que los jugadores siguieron para sobrevivir. Y que nadie se olvide, la guinda la pondría Agapito Iglesias anunciando su tan deseada salida de un club que es grande hasta en sus peores momentos.

Fútbol, leones y colchoneros

Esta noche se juega la final de la Europa League entre dos equipos españoles: Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao. No voy a mostrar mis preferencias, ni siquiera voy a hacer un análisis futbolístico o de posibilidades. Mi único propósito es homenajear a las aficiones de ambos equipos con una serie de vídeos. Al ver el spot del Atlético para la final de hoy, se me ocurrió la idea de hacer un repaso de todos esos anuncios publicitarios que todos recordamos, pero tras una larga búsqueda por internet, vi algo mejor: hay Informe Robinson de ambos equipos. No son de esta temporada, pero reflejan el sentimiento de sus seguidores y la esencia de cada uno de los clubes. Además, en el del Atlético también hacen un repaso a sus campañas de publicidad y, por si fuera poco, he encontrado un spot del Athletic que siempre tendré en mi cabeza por su originalidad, así como el último reportaje de Informe Robinson: Descubriendo a Marcelo Bielsa. Espero que os gusten los vídeos, no sin antes recordar que los zaragocistas tendremos a dos de nuestros ultimos héroes sobre el césped de Bucarest: Gabi y Ander. Que gane el mejor.

Cuando los sentimientos hablan

El sábado pasado, en los instantes finales del partido entre el Real Zaragoza y el Barcelona, con 1-4 en el marcador, viví uno de los momentos más emocionantes en La Romareda: toda la afición, en una misma voz, cantando el ¡¡Alé Zaragoza, alé alé!!, el himno y el ¡¡Sí se puede!! Son ya 17 años como abonado y jamás había visto algo parecido en una situación tan crítica y siendo goleados. Si algo bueno han tenido los años de Agapito, es que el zaragocismo ha madurado de tal manera que uno tiene la más firme convicción de que volveremos a ser lo que éramos e incluso más grandes. El comportamiento de las dos últimas temporadas, quizás alguna más, está siendo ejemplar, siempre exhibiendo allá adonde vayamos nuestro orgullo de ser zaragocistas. Y tomando la frase inicial de uno de los vídeos que vienen a continuación, cuando los sentimientos hablan, sólo queda escuchar.



Ochenta años de un sentimiento

Lerín, Juanito Ruiz, Olivares, Rosendo Hernández, Gonzalvo II, Vallés, Belló, Bernard, Torres, Chaves, Alustiza, Domingo, Seminario, Murillo, Yarza, Reija, Santamaría, Sigi, Isasi, País, Violeta, Villa, Santos, Marcelino, Canario, Lapetra, Bustillo, Planas II, Ocampos, Arrúa, Diarte, García Castany, Jordao, Pichi Alonso, Víctor Muñoz, Vitaller, Barbas, Valdano, Amarilla, Pedro Herrera, Güerri, Señor, Villarroya, Rubén Sosa, Juliá, Chilavert, Pardeza, Cedrún, Belsué, Higuera, Poyet, Solana, Aguado, Brehme, Cáceres, Aragón, Nayim, Esnáider, Cafú, Morientes, Gustavo López, Kily González, Acuña, Milosevic, Juanele, Garitano, Dani, Láinez, Galletti, Cani, Gaby Milito, Savio, David Villa, Sergio García, Diego Milito, Zapater, Aimar, Piqué, Ander Herrera y Roberto. 

Ochenta jugadores, uno por cada año de vida. Ochenta motivos para sentirnos orgullos de nuestra historia, de Torrero y La Romareda, de los nueves títulos que adornan nuestra vitrinas, de los Alifantes, los Magníficos, las Zaraguayos y los Héroes de París, de ser uno de los seis equipos españoles que ha conquistado Europa, de nuestro escudo, de tener el récord de finales de Copa consecutivas (4) juntos al Real Madrid, el Barcelona y el Athletic, de los 25 jugadores que hemos aportado a la Selección, entre los que se encuentran su máximo goleador histórico, el autor del gol que le dio a España su primera Eurocopa y el que culminó la gesta del 12-1 a Malta, de ser el último equipo que le ha metido seis goles al Barcelona y el único que en una misma edición de la Copa ha eliminado al club catalán, al Atlético y el Real Madrid, de ser un ejemplo de buen fútbol durante muchos años y de protagonizar el mayor desplazamiento de una afición en un partido de Liga. Ochenta razones para volver a ser grandes. El Real Zaragoza cumple hoy ochenta años. Muchas felicidades a todos los zaragocistas y que cumpla muchos más.

Los Magníficos: Yarza, Cortizo, Santamaría, Reija, Isasi, Pepín, Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra.


Los Zaraguayos: Irastuza, Rico, Manolo González, Violeta, Duñabeitia, Royo, Rubial, García Castany, Ocampos, Arrúa y Soto.


Los Héroes de París: Cáceres, Poyet, Cedrún, Solana, Nayim, Aguado, Esnáider, Higuera, Belsué, Aragón y Pardeza.

El Athletic de los sueños

Voy directamente al grano: tengo envidia sana del Athletic. Salvando los pequeños matices y diferencias, en esencia me recuerda a aquel Real Zaragoza que se proclamó campeón de la Recopa en París. Esa esencia de equipo histórico e importante que le quita protagonismo a los más grandes con un fútbol espectacular y gestas propias de los sueños. Y fue precisamente en Old Trafford, el teatro de los sueños, donde el Athletic hizo realidad los suyos y maravilló a media Europa con un equipo cuya media de edad es de 23 años. 

Fue la confirmación de lo que muchos ya sabíamos, que el Athletic es el mejor equipo español de aquellos que denominamos terrenales, es decir, de aquellos que no sean Madrid y Barcelona. Ni siquiera el Valencia o el Atlético tienen su potencial, ni en juego ni en plantilla. Lo que hoy es un hándicap mañana puede ser una bendición. Al Athletic se le han escapado muchos puntos por esa falta de experiencia, pero es imposible poner límites a este equipo en el futuro, siempre y cuando no se desprenda de la mayoría de sus jugadores clave ni de Bielsa, ese loco que encontró en el fútbol su mejor terapia. 

Reconozco que el Athletic es uno de esos equipos que nunca me ha caído bien por varios motivos: mezclar política con fútbol, la ideología nacionalista que mostraron la gran mayoría de sus aficionados cuando silbaron el himno español en Mestalla, el tipo de fútbol que practicaban hasta no hace mucho o esa idea de cantera que venden y que es falsa. Me explico en relación a esto último: nunca criticaré que fichen jugadores navarros, riojanos o franceses, pero que no nos hagan creer que se trata de canteranos y, además, de Vizcaya o el País Vasco. Pero aún así, este año me han conquistado con su juego. Es de los pocos equipos a los que me gusta ver por televisión si no juegan el Real Zaragoza, España o los grandes y contra el Manchester no dudé en cantar y celebrar sus goles, ya que mi deseo es que el Athletic pase la eliminatoria. 

También hay que decir que en ese deseo y en esa simpatía que empieza a crecer dentro de mí tiene mucho que ver Ander Herrera. Es uno de los nuestros –entiéndase familia zaragocista- y como persona es un fenómeno, incluso mucho más que como futbolista y eso es mucho decir. Se vio obligado a abandonar el Real Zaragoza para que Agapito pudiera pagar las fichas de la plantilla con el dinero de su traspaso a pesar de ser nuestro Iniesta –salvando las distancias- y con lágrimas en los ojos se despidió de la afición que le vio crecer, de la que siempre será su afición, y por ello siempre le desearé lo mejor a nivel personal y profesional. 

Evidentemente se marchó al otro club de su corazón, el Athletic de Bilbao, ciudad de donde es su familia y en la que nació a pesar de pasar prácticamente toda su vida en Zaragoza. Allí, en San Mamés, se ha juntado con los Muniain, Javi Martínez, Iraola, Llorente, De Marcos, San José, Susaeta, Iturraspe o Aurtenetxe. Juventud y calidad a raudales para hacer realidad los sueños de los leones.

¿Truco o trato?

No me he vuelto loco. Sé perfectamente que nos encontramos a 6 de marzo y que Halloween queda bastante lejos, pero es que hoy el malvado que atormenta a todos los zaragocistas desde hace cinco años ha llamado a nuestra puerta. Nos asegura que pone a la venta sus acciones del Real Zaragoza, una noticia llena de esperanza pero que no deja de venir de aquel al que llamamos el señor del engaño. ¿Se tratará de su enésimo truco para mantenerse al frente del club o realmente es el primer paso hacia su salida? 

Una cosa es segura: no es lo mismo poner en venta que vender y por ahora no hay un precio de partida, al igual que tampoco sabemos si realmente hay un comprador. Por tanto, aunque tengamos más motivos que ayer para ser optimistas, no nos queda otra que ser cautelosos y desconfiar. Y, por supuesto, esta noticia no debe significar el fin de las protestas contra Agapito. Deben proseguir hasta que realmente haya abandonado el Real Zaragoza, no vaya a ser que esté ganando tiempo o se lo piense dos veces y este comunicado se convierta en otra de sus bromas pesadas, en una travesura para dejarnos con la miel en los labios.

El sueño de Abraham

Un sueño. Así ha definido Abraham todo lo que ha vivido hoy en La Romareda: victoria sufrida, en el último segundo y gracias a un gol suyo. Un tanto que permite soñar al zaragocismo con el milagro de todos los milagros. Es difícil, muy difícil, pero la esperanza en lo último que se pierde y ya saben el dicho: Zaragoza nunca se rinde. Va en los genes de un club al que un indeseable se empeña en destruir. Y a pesar de haber hecho mucho daño en muy poco tiempo, estoy seguro de que no lo conseguirá mientras sigamos alzándonos por un futuro mejor, mientras sigamos teniendo presente nuestra historia y luchemos por recuperarla. Agapito será el propietario en los papeles, pero nunca en el sentimiento. Sus ‘proezas’ le han llevado a ser el enemigo eterno del zaragocismo. Sentimos vergüenza de él, tanta como la que sintió Manolo Jiménez tras el partido de Málaga, un señor que declarándose sevillista ha demostrado tener más respeto por el Real Zaragoza en dos meses que el soriano en cinco años y pico. Es el clavo ardiendo al que se agarran jugadores y afición, la dignidad dentro de la mediocridad, la motivación que impide bajar los brazos y obliga a luchar hasta el final en busca, como hoy, de un estallido de rabia, una explosión de alegría, un grito de esperanza. Pero que el ruido no te haga despertar, Abraham. Necesitamos que sigas soñando por todos nosotros, por aquellos que desde hace cinco años estamos instalados en una pesadilla cada día más oscura y sombría.

Jugando a ser seleccionador (II)

Hace justo cuatro años hice un artículo con el mismo titular en el que explicaba mis preferencias para la Eurocopa 2008. Este verano, sin embargo, el objetivo es doble: seguir dominando con la absoluta y conquistar el oro olímpico. Esta cuestión implica elaborar dos listas sin restar potencial a ninguno de los dos equipos. Por tanto, esta sería mi convocatoria de 23 jugadores a día de hoy si fuera Del Bosque:

-Porteros: Casillas, Valdés y Reina.

-Defensas: Arbeloa, Iraola, Ramos, Javi Martínez, Puyol, Piqué y José Enrique.

-Centrocampistas: Busquets, Xabi Alonso, Xavi, Cesc, Iniesta, Mata, Cazorla, Silva, Navas y Callejón.

-Delanteros: Llorente, Soldado y Negredo.

Esta lita estaría sujeta a cambios de aquí a final de temporada por lesiones o picos de forma. Roberto se jugaría una plaza con Reina; en caso de que se produzcan lesiones en la zaga, dependiendo del puesto, podrían entrar Botía, Jordi Alba o Monreal; si hubiera algún contratiempo en el centro del campo estarían las opciones de Thiago y Ander; en bandas, Pedro, Navas y Callejón -importantísimo tener un jugador que esté acostumbrado a salir desde el banquillo y siempre lo haga bien- se disputarían dos puestos; y si Villa se recupera a tiempo, ya que para mí es fijo, Soldado y Negredo se jugarían una de las plazas. Torres mucho tendría que mejorar para tener alguna posibilidad.

En cuanto a la lista olímpica, de 18 jugadores, mis preferencias serían las siguientes:

-Portero: De Gea y Joel.

-Defensas: Montoya, Azpilicueta, Javi Martínez, Botía, Muniesa y Jordi Alba.

-Centrocampistas: Oriol Romeu, Koke, Thiago, Ander, De Marcos, Muniain, Mata e Isco.

-Delanteros: Adrián y Rodrigo.

Mariño entraría si algún portero sufriera algún contratiempo; en el caso de que Javi Martínez no pudiera acudir, el puesto se lo disputarían Íñigo Martínez, Víctor Ruiz, San José, Bartra y Domínguez -en caso de lesionarse Muniesa iría este último por el hecho de poder jugar de central y lateral izquierdo-; Didac Vila o Aurtenetxe entrarían si no pudiera ir Jordi Alba; Iturraspe sería el primer reserva para el pivote defensivo; Sergi Roberto el de los mediocentros ofensivos; Cuenca o Tello en bandas -pongo dos por la posible duda de Mata- y Álvaro Vázquez en la delantera.

Barra libre de envidia

Los vídeos que ha emitido Canal + Francia parodiando y acusando de dopaje a los deportistas españoles con sus guiñoles me parece un ejercicio de lo que sea menos de humor. Puede que humor del malo sí, pero más que humor es una falta de respeto hacia unas personas que han demostrado ser mejores que los que se creen estar por encima del bien y del mal. Acusarles de hacer trampas sin pruebas es algo muy grave que nunca puede tener como coartada el humor. Aunque también es cierto que es mucho más complicado parodiar a sus deportistas, ya que ellos mismos se encargan de hacer la risa cuando se enfrentan a los nuestros.

¿Será envidia? ¿Tanto nos odian y nos temen desde que Agustina de Aragón los despachó a cañonazos de las puertas de Zaragoza? ¿Tan pobre es su humor? ¿Algún francés se ríe con estos vídeos? ¿Por qué las autoridades francesas no se han pronunciado o han tomado cartas en el asunto? ¿Por qué se enorgullecen de su libertad para expresar lo que les venga en gana aun sin pruebas, pero critican que los españoles aplaudamos a nuestros deportistas? ¿Acaso será porque Nadal ha ganado más títulos de Roland Garros que todos los franceses juntos desde la Segunda Guerra Mundial? ¿Será porque en los 25 últimos años los españoles hemos ganado diez veces el Tour por ninguna ellos? ¿Podría ser porque ahora les ganamos hasta en balonmano? ¿No será porque les humillamos el año pasado en la Davis? ¿O porque les arrebatamos el Eurobasket? ¿Acaso no podemos sentirnos orgullosos de todos estos resultados de nuestros deportistas? ¿Por qué no vamos a arropar a Contador cuando nos ha hecho vibrar en innumerables ocasiones y la sentencia habla de suplemento contaminado y no de dopaje? ¿El talento de Casillas, Xavi, Iniesta, Navarro, Juanín García, Lorenzo, Márquez o Pedrosas, todos ellos hombres de gran físico, es producto del dopaje? ¿Fernando Alonso también se dopó cuando fue campeón del mundo conduciendo un coche francés? ¿Franceses como Abidal, De Colo o Dinart que triunfan en España también hacen trampas? ¿Hinault, Fignon, Longo, Noah, Platini, Manaudou, Richardson o Baala ganaban dopándose? ¿El hecho de que sigan quedando por delante de nosotros en el medallero de los Juegos Olímpicos significa algo más que conseguir más medallas que nosotros? ¿Les haría gracia a los franceses que aquí emitiéramos un vídeo en el que se pudiera ver a Zidane, Blanc, Thuram y Henry firmando con una jeringuilla? ¿O se indignarían como nosotros? ¿No lo verían como una broma de mal gusto? ¿No nos mandarían a paseo? Pues eso es precisamente lo que estamos haciendo nosotros. Eso y seguir ganando.

Tres hombres sin piedad

Confieso que mis ganas de escribir en estos momentos son equiparables a las ganas que tengo de sentarme a ver una película de Almodóvar: nulas. El motivo no es otro que ese desastre en el que se ha convertido el Real Zaragoza. Reconozco que los Giants de Nueva York me devolvieron parte de mi sonrisa al ganar la Super Bowl en un emocionante encuentro —lo siento por Tom Brady-, pero tres hombres sin piedad se han encargado de arrebatármela de nuevo.

Doce Hombres Sin Piedad, una de esas obras maestras en blanco y negro que siempre recomiendo, es una película acerca de un jurado que debe deliberar si el acusado es culpable o inocente de asesinato. Todos ellos están seguros de su culpabilidad excepto uno, que posee una duda razonable y la expone al resto del grupo. Como el resultado de la votación debe ser unánime, comienza un debate que se alargará mucho más de lo que estaba previsto y de lo deseable para alguno de esos doce hombres que tienen ante sí el reto de hacer justicia.

El caso Contador también se ha alargado más de la cuenta, pero con ciertas diferencias: el jurado estaba compuesto por tres personas, la sentencia se ha ido aplazando sin motivo aparente y las dudas razonables no se han tenido en cuenta. De hecho, en la resolución se explica que no hay certeza de que el ciclista de Pinto se haya dopado pero aún así le sancionan dos años, le quitan el Tour 2010 y el Giro 2011 y le imponen una multa de más de dos millones de euros. ¿A nadie más le parece demasiado castigo para no haber una evidencia clara de que haya cometido ese delito? ¿Qué hay de la presunción de inocencia? ¿No debería la acusación demostrar que es culpable en vez de ser la defensa la que deba demostrar que es inocente?

Es como si en Estados Unidos juzgaran a una persona por asesinato. Su implicación reside en el hecho de conocer a la víctima y tener una pistola en casa, pero no hay móvil, su cuartada puede ser cierta, nadie le sitúa en el escenario del crimen y hay testigos que dicen haber visto a un hombre más alto, con mucho más pelo y de otro color de piel discutiendo con la víctima más o menos a la hora del crimen. Y aún así es declarado culpable y además la imponen la pena de muerte. Nadie sabríamos a ciencia cierta si es inocente, pero sí que tendríamos suficientes dudas razonables como para no tener la conciencia tranquila mandándolo a la silla eléctrica.

Con Alberto Contador sucede lo mismo. Ya no se trata de creer en su inocencia o sospechar de él, sino si es justo semejante castigo sin haber una certeza de su culpabilidad. “No puedo demostrar que te dopaste, pero por si acaso te impongo la máxima pena”. Eso no es justicia se mire por donde se mire, pero a muchos parásitos se les ha olvidado que el protagonismo en el deporte debe ser de los deportistas y no de los dirigentes. Altos cargos que se pagan muy bien y a los que les gusta salir en los medios más que a un tonto un lápiz, siempre en nombre del bienestar del deporte que aseguran defender. ¿No sería más correcto decir de su propio bienestar?

Otro de los hechos que me parece indignante es la demora en dicha resolución. ¿Por qué han aplazado la sentencia una y otra vez? ¿Por qué han permitido que Contador compitiera durante todo este tiempo? En un deporte en el que los ciclistas se juegan la vida, ¿qué hubiera pasado si al disputar un sprint o al arriesgar en una bajada hubiese sufrido algún percance grave? Supongo que si han tardado tanto tiempo en tomar una decisión será porque existe algún tipo de duda. No me puedo creer que tres personas hayan tardado tanto tiempo en ponerse de acuerdo si todo estaba tan claro como para imponerle la máxima pena en estos casos. ¿Incompetencia o incongruencia? Puede que ninguna de las dos, puede que únicamente hayan hecho lo que les han indicado desde arriba.

Y no hay que quitarles mérito alguno, la jugada les ha salido perfecta: se llenan los bolsillos con su participación en 2011 en Giro y Tour y ahora echan por tierra toda su planificación de la temporada, ya que la sanción expira el próximo 6 de agosto. ¡Qué casualidad que con esos dos años no pueda correr este año ni el Tour ni los Juegos Olímpicos! No sólo les vale con multarle con más de dos millones de euros y despojarle de todo lo que ha logrado con gran esfuerzo en 2011 pasando innumerables controles, sino que encima le impiden hacer frente a sus dos grandes objetivo de 2012. Todo ello, no me cansaré de decirlo, sin tener la certeza de que esa sustancia se encontraba en su organismo con el objetivo de doparse.

Seguro que en L’Équipe y en Le Monde lo están celebrando con Noah como maestro de ceremonias, al igual que celebrarían los dos años que le cayeron a Valverde sin haber dado un solo positivo en su carrera. Es su manera de hablar de justicia, de justificar sus derrotas y manchar el nombre de aquellos que los han vencido en la carretera o en la cancha. Para ellos Contador ya no será el ganador del Tour 2010 ni del Giro 2011, pero nunca nos podrán arrebatar las emociones que siempre nos ha transmitido el ciclista más espectacular del pelotón internacional al igual que tampoco modificarán esa sensación de que el de Pinto es el verdadero campeón de estas dos grandes vueltas. Ni a nosotros ni a Andy Schleck ni a Scarponi. Seguro que no celebran el hecho de ganar en los tribunales lo que perdieron en la carretera. Otros, en cambio, sí que se sentirán orgullosos de tomar decisiones que afectan a la carrera y a la vida de un ser humano sin que les tiemble el pulso, sin remordimientos y sin piedad.

Vayámonos de Copas

Desde 1983, año de mi nacimiento, el Real Zaragoza es el segundo equipo de España que más Copas ha ganado, sólo por detrás del Barcelona y empatado con el Atlético, ambos con cuatro títulos. Así que no me hacen falta gestas como la del Mirandés para reconocer la grandeza de una competición que ayer quedó dignificada por Pablo Infante y compañía, pero quiero aprovechar el tirón para resaltar la magia de un torneo en el que los más humildes pueden destruir galaxias o los más grandes se enfrentan entre sí como si del único título se tratara.

Siempre he dicho que desde que nací estaba predestinado a ser un gran aficionado al fútbol, ya que el 26 de marzo de 1983 tuvo lugar un clásico que impedí ver a todo aquel que atendió a mi madre en el parto. Además, ese mismo año, La Romareda acogió la final de Copa, que la disputaban nada más y nada menos que el Real Madrid y el Barcelona. Y desde estonces esta competición ha dejado en mi memoria recuerdos imborrables: el pésimo arbitraje de Urío Velázquez en la final de 1993, el penalti que transformó Higuera un año después al grito de este año sí, la final entre el Deportivo y el Valencia suspendida por una granizada, ese córner botado por Pantic que supuso el doblete del Atlético, las gestas del Numancia, el Figueres o el Mirandés, el Centenariazo, el Alcorconazo y el Galacticazo, la picardía de Tamudo ante su amigo Toni, Aguado elevándose más alto que cualquier defensa del Celta, ese golazo con sombrero incluido de Mendieta, los cuatro goles de Diego Milito al Real Madrid y el amago de remontada de estos últimos, las calles de la capital de España llenas de zaragocistas o el mismísimo trofeo arrollado por el autobús del conjunto blanco.

Grandes momentos que han sobrevivido al obsoleto formato de Copa existente en España. Siempre he dicho que nuestro espejo debería ser el modelo inglés: eliminatorias a un solo partido en casa del equipo de menor categoría. Así se liberaría el calendario, los partidos ganarían en espectacularidad y las sorpresas se multiplicarían, dando más opciones a los equipos humildes, que a su vez se garantizarían el presupuesto de toda una temporada con el dinero recaudado en taquilla. Pero hasta que impere el sentido común en la Federación y esto se haga realidad deberemos conformarnos con lo que tenemos, que es mucho: gestas como la del Mirandés y eliminatorias entre dos grandes del fútbol mundial como el Real Madrid y el Barcelona. Vayámonos de copas, brindemos por ello y celebrémoslo.

La triste alegría del éxito

¿Cómo es posible que la alegría que otorga el éxito quede empañada al instante por una ligera tristeza? Es tan fácil como pensar en el pasado, en otra realidad presente o en el futuro. O en todo ello a la vez. Sólo hace falta poner como ejemplo el fin de semana que nos han dejado el Mann Filter, el Real Zaragoza y el CAI.

Las chicas del baloncesto femenino lograron la hazaña de ganar al actual campeón de Europa, el Perfumerías Avenida, y segundo clasificado en la Liga, con una sola derrota ante el Ros Casares. Y lo hicieron con la valentía de las heroínas y una entrega cuyos cimientos radican en la ilusión de unas deportistas que no se ponen límites. Una gesta que les sitúa en tercera posición, un puesto que hace una jornada les hubiera valido para disputar la Copa. Y ahí radica la tristeza, que pese a sus méritos, se quedaron fuera por el maldito basket-average. Un pasado que ya no se puede cambiar.

Algo parecido sucedía con el CAI. El jueves se alejó de la Copa tras caer frente al Bilbao, pero hoy, lejos de venirse abajo, los jugadores se han levantado y han ganado de 23 puntos al Joventut, completando uno de sus mejores encuentros de la temporada. Importante el triunfo e importante esa gran diferencia de puntos por el basket-average, ya que así llega a la última jornada de la primera vuelta dependiendo de sí mismo, lo que le permite cambiar ese triste pasado. El problema radica en que el próximo partido es en el Palau y prácticamente sólo vale la victoria. Y encima es posible que reaparezca Navarro. Difícil, muy difícil, aunque no imposible.

Y vayamos al Real Zaragoza, donde las alegrías brillan por su ausencia salvo en casos aislado como el de ayer. La manifestación contra Agapito fue un éxito, la agapitada en el minuto 32 de partido resonó por toda España e incluso el equipo mostró una imagen diferente a los últimos encuentros. ¡Pero que poco dura la alegría en casa del pobre! Saque de esquina a favor del Getafe a falta de diez minutos y gol. Un tanto que empaña el éxito de la protesta, que impide marcar un punto de inflexión con el pasado y que condena el futuro deportivo del equipo aragonés, más cerca de Segunda que de la permanencia.