El Mundial 'hispano'

España celebra desde hoy y hasta el próximo 27 de enero su primer Mundial de Balonmano. El evento tendrá lugar en cinco sedes: Barcelona —octavos, cuartos, semifinales y final—, Zaragoza —grupo C, octavos y cuartos—, Granollers —grupo A—, Sevilla —grupo B— y Madrid —grupo D—, donde hoy se celebra el partido inaugural entre nuestra selección y la de Argelia (19:00 horas, por Teledeporte). España, tercera en el último Mundial, cuenta con opciones de llevarse el torneo por potencial y por su condición de anfitrión, un título que ya levantó en 2005. 

En teoría, los 'hispanos', tal y como se conoce a nuestra selección, tendrían que superar sin ningún problema la primera fase, incluso luchando por ser primera o segunda de su grupo, en el que se tendrá que enfrentar a Argelia, Egipto, Australia, Hungría (cuarta en Londres 2012) y Croacia (bronce en los Juegos Olímpicos). En el horizonte esperarán otros favoritos como Francia (actual campeona olímpica y del mundo) —en el grupo A junto a Brasil, Argentina, Alemania, Montenegro y Túnez—, Dinamarca (actual campeona de Europa y subcampeona del mundo) —en el grupo B junto a Rusia, Chile, Islandia, Macedonia y Qatar— y Serbia (actual subcampeona de Europa) —en el grupo C junto a Bielorrusia, Arabia Saudí, Corea del Sur, Eslovenia y Polonia—. 

Entre las selecciones participantes destaca la ausencia de Suecia, actual subcampeona olímpica, aunque este pequeño detalle no restará calidad a un Mundial en el que se disputarán 76 encuentros en algo más de dos semanas. El formato de competición es muy sencillo: cuatro grupos de seis equipos y los cuatro primeros se clasifican para los octavos de final, con unos cruces decididos por puesto de antemano (pincha para ver el calendario completo).

Este torneo también será especial en lo personal, ya que se trata del primer Mundial que voy a cubrir en mi carrera profesional. Aún no sé hasta que punto estaré implicado en su cobertura, aunque supongo que dependerá en gran medida de si España se clasifica entre los dos primeros de su grupo y disputa los octavos y los cuartos de final, en caso de ganar la primera eliminatoria, en Zaragoza. De todas formas, prometo que intentaré contar en este blog las pocas o muchas vivencias que este Mundial me depare.

007: Licencia para reinventar al espía

Recuerdo que cuando me decepcioné con Muere Otro Día prometí que nunca más volvería a ver una de las nuevas entregas de James Bond. La promesa duró exactamente lo que tardó en lanzarse al cine Casino Royale. Nuevo actor, críticas muy positivas que hablaban de renovación y, en cambio, la culpa de mi presencia en la butaca la tuvo una cartelera muy pobre sumado al hecho de que tanto mis amigos como yo ansiábamos ver una película que al menos nos entretuviera durante un par de horas. Todo un acierto que me permitió disfrutar posteriormente de Quantum of Solace y recientemente de Skyfall.

No entraré a discutir cuál de las tres es mejor, sino a valorar por encima de todo cómo una saga que parecía herida de muerte ha sabido reinventarse a sí misma para sobrevivir. GoldenEye significó el debut de Pierce Brosman como James Bond y no defraudó, pero la saga alcanzó niveles peligrosamente bajos con las siguientes películas de este actor. No sucedió lo mismo con Daniel Craig. Además de gustarme más como agente 007, el nivel de las sucesivas entregas no se ha visto afectado: mantienen el estilo de las antiguas pero se han modernizado, el personaje principal es más humano y se explica su historia, parecen serias sin dejar de ser espectaculares y son más reales al mismo tiempo que mantienen esas escenas increíbles de acción y ese humor tan característico.

Toda esta renovación ha permitido que las películas de James Bond permanezcan en el tiempo y sigan siendo consideradas un thriller vibrante y de alto voltaje. Y dentro de toda esta revolución, ¿qué ofrece Skyfall además de una magnífica banda sonora? Exactamente lo mismo que aporta Sam Mendes a todos sus trabajos; por primera vez en la saga los personajes son explorados interiormente al detalle y se indaga profundamente en sus sentimientos, aunque cierto es que de esto último ya tuvimos una pequeña ración a degustar en Casino Royale acompañada de ese Martini con vodka tan típico del espía más famoso del mundo.



(Título: Skyfall; Director: Sam Mendes; Reparto: Daniel Craig, Judi Dench, Javier Bardem, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Bérénice Marlohe, Albert Finney, Ben Whishaw, Rory Kinnear, Ola Rapace, Helen McCrory, Nicholas Woodeson, Elize du Toit, Ben Loyd-Holmes, Tonia Sotiropoulou y Orion Lee; Género: Acción; Premios: cinco nominaciones a los Oscar en 2013 —fotografía, banda sonora, canción ['Skyfall'], sonido y efectos de sonido— un Globo de Oro a mejor canción original, dos BAFTA —film británico y banda sonora—, un premio del Sindicato de Actores —equipo de especialistas— y tres Critics Choice Awards —canción, película de acción y actor de acción [Daniel Craig]—; Valoración: 7)

Una secta con buenas interpretaciones

La primera pregunta que uno se hace cuando aparecen los créditos de The Master es de qué narices va la película que acabamos de ver. Sabemos que trata sobre una secta y un hombre atormentado por la guerra. Sabemos que ese hombre está obsesionado con el sexo y que necesita el alcohol para soportar su vida. Sabemos que hay una especie de historia de amor. Sabemos que hay una serie de terapias y prácticas que tienen como objetivo que ese hombre se encuentre a sí mismo. Pero yo sigo sin saber a dónde nos quiere llevar Paul Thomas Anderson y cuál es el mensaje de esta cinta.

Uno de esos ejercicios terapéuticos consiste en que el sujeto vaya indefinidamente de la pared a la ventana con los ojos cerrados describiendo lo que siente al tocarlas. Mientras que el resto de observadores se pueden ir a comer, él tiene que seguir, sin ninguna consigna más, desesperándose por momentos y preguntándose por qué. Así he llegado a sentirme a lo largo de la película: la he empezado a ver, me he preguntado de qué iba, me lo he vuelto a preguntar unas cuantas veces más, la he visto hasta el final y cuando han encendido las luces del cine seguía sin entender nada, aunque al mismo tiempo he sentido una inmensa alegría al ver que la película ya había terminado.

Siempre he dicho que yo al cine le pido entretenimiento y buenas actuaciones. De esto último The Master va sobrado con las interpretaciones de Joaquin Phoenix, Philip Seymour Hoffman y Amy Adams, pero falla enormemente en esa primera premisa. En mi opinión es larga, aburrida y ambigua, aunque es posible que a otros les parezca fascinante esa ambigüedad que les haga pensar y comerse el coco en vez de disfrutar. Cine de entretenimiento contra cine intelectual. La cuestión es a cuál de estas sectas pertenece cada uno.



(Título: The Master; Director: Paul Thomas Anderson; Reparto: Joaquin Phoenix, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams, Laura Dern, Kevin J. O'Connor, Rami Malek, Jesse Plemons, Fiona Dourif, David Warshofsky y Lena Endre; Género: Drama; Premios: tres nominaciones a los Oscar en 2013 —actor de drama [Joaquin Phoenix], actor de reparto [Philip Seymour Hoffman] y actriz de reparto [Amy Adams]— y un Critics Choice Awards a Philip Seymour Hoffman como mejor actor secundario; Valoración: 5)

La obsesión de todo un pueblo

La Noche Más Oscura relata en un primer plano la búsqueda de Bin Laden por parte de la CIA desde el 11-S hasta su ejecución por parte del comando SEAL de los marines estadounidenses, pero si uno profundiza, se trata de la historia de una obsesión. La obsesión de una mujer en particular y de todo un pueblo en general por dar caza al terrorista más buscado en los primeros años del siglo XXI, es decir, al mayor enemigo de Estados Unidos y sus aliados occidentales. Una cinta de terrorismo y espionaje, quizás la mejor hasta la fecha relacionada con los atentados que conmocionaron al mundo en 2001.

Kathryn Bigelow, al igual que hizo con la ganadora al Oscar En Tierra Hostil —para mí algo sobrevalorada y un par de escalones por debajo de su nuevo trabajo—, narra la historia con un estilo que tiende al documental, sin entrar en valoraciones y dejando que sea el espectador el que juzgue lo que está viendo. De este modo nos muestra las torturas a los terroristas capturados, a altos mandos que intentan salvar sus traseros y toman decisiones en función a la ideología de sus superiores, la hipocresía política o las operaciones especiales basadas en una estadística, aunque siempre siendo el espectador el que decida, a través de lo que le están mostrando, si el fin justifica los medios.

Pero La Noche Más Oscura no llegaría al nivel de extraordinaria película si únicamente se dedicara a brindar información. La nueva cinta de Bigelow es potente, entretenida, crea tensión, está bien narrada, posee secuencias memorables y las escenas del desenlace, a pesar de saberse de antemano, son magníficas, muy bien resueltas cinematográficamente hablando. Y, por si fuera poco, cabe destacar la actuación de Jessica Chastain. La que fuera una de las revelaciones en 2011, con nominación al Oscar incluida por Criadas y Señoras, se consolida con su brillante interpretación en esta película como una de las actrices más importantes y con mayor potencial del momento. La temporada de premios le espera con los brazos abiertos. A ella y a La Noche Más Oscura.



(Título: La Noche Más Oscura; Dirección: Kathryn Bigelow; Reparto: Jessica Chastain, Joel Edgerton, Taylor Kinney, Kyle Chandler, Jennifer Ehle, Mark Strong, Chris Pratt, Mark Duplass, Harold Perrineau, Jason Clarke, Édgar Ramírez, Scott Adkins, Frank Grillo, Lee Asquith-Coe, Fredric Lehne, James Gandolfini y Reda Kateb; Género: Thriller; Premios: cinco nominaciones a los Oscar en 2013 —película de drama, guión original, montaje, efectos sonoros y actriz [Jessica Chastain]—, un Globo de Oro a mejor actriz de drama, tres National Board of Review —película, dirección y actriz—, tres premios del Círculo de Críticos de Nueva York —película, dirección y fotografía— y dos Critics Choice Awards —actriz y montaje—; Valoración: 8)

Un magnífico homenaje a los videojuegos

INSERT COIN. Suele ser muy habitual ver cómo las películas, ya sean de animación, aventuras, acción o cualquier tipo de género, lanzan su propio videojuego. También se ha dado en más de una ocasión el proceso inverso: un título muy popular en el mundo de las consolas es llevado a la gran pantalla, tal y como sucedió con Tomb Raider, Street Fighter o Resident Evil. Lo que nunca antes se había hecho es crear un universo paralelo al nuestro en el que los personajes de unos recreativos conviven los unos con los otros y utilizan los diferentes escenarios de todos esos juegos para realizar sus tareas cotidianas fuera del trabajo, utilizando los cables de los enchufes para trasladarse, como si de un metro se tratara.

Ahí radica la originalidad de ¡Rompe Ralph!, un malo marginando por sus propios compañeros tras treinta años rompiendo cosas. En su afán por sentirse aceptado hará todo lo que esté en sus manos, como asistir a una terapia en grupo organizada por el Comecocos o adentrarse en otros videojuegos algo más violentos que el suyo para conseguir una medalla que le acredite como un héroe. Por supuesto, este mundo existente en el interior de las máquinas arcade tiene sus propias reglas, ligadas en gran medida al universo de la diversión electrónica. 

Este magnífico homenaje a los videojuegos agradará a grandes y pequeños. Los primeros recordarán y añorarán esos grandes títulos con los que pasaron tantas horas de su infancia y los segundos disfrutarán de una historia tan sencilla como original, con un claro mensaje: una persona es lo que le dicta su interior, no cómo le vean los demás. Y ambos reirán y se entretendrán con la que posiblemente sea la mejor película de animación desde Toy Story 3, aunque también es cierto que a una cierta distancia de esta última. GAME OVER.



(Título: ¡Rompe Ralph!; Director: Rich Moore; Doblaje: John C. Reilly, Jack McBrayer, Jane Lynch, Sarah Silverman, Alan Tudyk, Stefanie Scott, Ed O'Neill, Mindy Kaling, Adam Carolla, Horatio Sanz, Dennis Haysbert, Edie McClurg, Rachel Harris, Roger Craig Smith, Gerald C. Rivers, Reuben Landon, Kyle Hebert y Jamie Elman; Género: Animación; Premios: nominada al Oscar a mejor película de animación en 2013, cinco Annie  —película, dirección, guión, doblaje [Alan Tudyk] y música— y un National Board of Review y un Critics Choice Awards al mejor largometraje de animación; Valoración: 7,5)

Una película en si bemol

Lo primero que quiero que tengan en cuenta al leer esta crítica es que yo no soy muy fan de los musicales. Me da mucha pereza verlos y salvo alguna excepción como Chicago me aburro demasiado cuando decido darles una oportunidad. Confieso que no he llegado a bostezar ni una sola vez con Los Miserables, por lo que sospecho que agradará mucho a los amantes del género, pero tampoco he salido entusiasmado, con esa sensación de estar ante una de las películas del año, e incluso entiendo que surjan bastantes detractores.

La principal característica del nuevo trabajo de Tom Hooper es que se trata de una película en la que se pasan dos horas y media seguidas cantando. No sucede como en otras obras del género, en las que los números musicales van colándose entre los diálogos. Aquí se sucede una canción tras otra, lo cual es un arma de doble filo. Está claro que atraerá a un gran número de seguidores acérrimos de la obra original y de los musicales. Además, su originalidad y el consabido gusto de los miembros de la Academia por los actores que demuestran sus dotes de canto pueden ser un punto a su favor en la temporada de premios. De hecho, el gran triunfador en Los Miserables es Hugh Jackman, que con su sobria actuación ha conseguido liberarse de las garras de Lobezno, aunque no hay que desechar las interpretaciones de algunos secundarios como Anne Hathaway, Isabelle Allen, Eddie Redmayne, Helena Bonham Carter o Samantha Barks.

Por contra, el hecho de que no haya diálogos y toda la película sea un número musical hace que ésta se pueda hacer larga y pesada, por mucho que la historia merezca la pena y sea entretenida. El cine no deja de ser cine y quizás habría captado más adeptos con alguna que otra conversación —algo así debían de pensar los productores porque hay más frases habladas en el tráiler que en toda la cinta—. Y por supuesto las canciones no están dobladas, por lo que el que no tenga ni idea de inglés e incluso el que no lo domine se pasará el 95% de la película leyendo subtítulos, aunque de eso no tenga la culpa Los Miserables y sí un país cuyo presidente necesita traductor cada vez que se reune con sus colegas extranjeros. Aunque ésa ya es otra canción.




(Título: Los Miserables; Director: Tom Hooper; Reparto: Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, Amanda Seyfried, Eddie Redmayne, Samantha Barks, Helena Bonham Carter, Sacha Baron Cohen, Aaron Tveit, Daniel Huttlestone, Isabelle Allen y Colm Wilkinson; Género: Musical; Premios: ocho nominaciones a los Oscar —película, actor [Hugh Jackman], actriz de reparto [Anne Hathaway], dirección artística, vestuario, maquillaje, sonido y canción original ['Suddenly']—, tres Globos de Oro —película de comedia o musical, actor de comedia o musical y actriz secundaria—, cuatro BAFTA —actriz secundaria, diseño de producción, sonido y maquillaje y peluquería—, un National Board of Review al mejor reparto, un Critics Choice Awards a Anne Hathaway como mejor actriz secundaria y un premio del Sindicato de Actores a Anne Hathaway; Valoración: 7,5)

Terapia sexual para discapacitados

Las Sesiones está basada en la historia real de Mark O'Brien, un escritor tetrapléjico que necesita su camilla para desplazarse y un pulmón artificial de acero para respirar como consecuencia de la polio que sufrió a los siete años. Ya a los 38, tras realizar varias entrevistas para escribir un artículo sobre la vida sexual de otras personas discapacitadas, decide que ya es hora de perder la virginidad. Para ello, siempre con la ayuda de su sacerdote y su cuidadora, contrata a una especialista del sexo.

Las Sesiones es la típica película que se deja ver: entretenida, con cierta dosis de humor, bien ejecutada, con una actuación brillante y que trata con naturalidad y sensibilidad una discapacidad para mostrarnos que aquellos que la padecen son tan capaces como el resto del mundo. Pero a diferencia de otras cintas como Forrest Gump, Alguien Voló Sobre el Nido del Cuco o la reciente Intocable, ni llega a ser tan graciosa como para pasar un rato divertido y adictivo ni llega a ser tan dramática como para emocionarte y enamorarte. Uno queda satisfecho, sí, pero tiene la sensación de haber visto una peli de una sola noche; una de esas historias que prometían en un primer momento y después se quedan en nada; una cinta con la que al final uno no llora ni de emoción, tristeza o risa.

Tal y como sucede en el amor y el sexo, todo el mundo cuenta con un arma de seducción y Las Sesiones luce un llamativo escote llamado John Hawkes. Su actuación es soberbia, merecedora de los grandes premios del año. Conmueve y divierte utilizando sólo la cabeza y su voz. A ello hay que añadir la química existente con William H. Macy, el paciente sacerdote que tiene que escuchar las historias sexuales de un tetrapléjico que intenta perder su virginidad. Sus conversaciones son lo más divertido de una película que se eleva hasta el notable gracias a la extraordinaria interpretación de su actor principal.



(Título: Las Sesiones; Director: Ben Lewin; Reparto: John Hawkes, Helen Hunt, William H. Macy, Moon Bloodgood, Annika Marks, W. Earl Brown, Blake Lindsley, Adam Arkin, Ming Lo, Jennifer Kumiyama, Robin Weigert, Jarrod Bailey y Rusty Schwimmer; Género: Drama; Premios: una nominación al Oscar en 2013 a Helent Hunt en la categoría de actriz secundaria; Valoración: 6,5)